Lleva cincuenta años dedicados a su pasión: la pintura; y desde otros 20, disfruta enseñando y aprendiendo entre pintores jóvenes y noveles. Antonio López imparte durante toda esta semana un taller de pintura al natural en el Aula de Cultura de la CAM de Alicante a un selecto grupo de 25 alumnos procedentes de distintas localidades del sur del País Valenciano. El próximo viernes, a las 19.30, ofrecerá una charla en el mismo auditorio sobre La tarea del pintar. El coordinador de la actividad, José Saborit, recordó que con la pintura "se aprende una forma de mirar el mundo" y resaltó que con actividades como estos talleres plásticos se intenta "transmitir la pasión por la pintura". Sin embargo, Antonio López defendió a ultranza este tipo de actividades: "Es sorprendente la intensidad del trabajo, la cantidad de cosas que surgen para el debate y sobre todo a la velocidad que aprendemos todos", comentó ayer el artista. López defendió el papel y la funcionalidad que tienen estos talleres en la pintura contemporánea: "Son necesarios, para mi es un acto de generosidad, siempre pasa algo, son seductores y aprendemos todos". El veterano pintor subrayó que una de las principales virtudes de este tipo de actividades es su caudal didáctico: "En muy poco tiempo se puede aprender mucho".
El artista recordó ayer cómo impartió su primer taller de pintura en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 1984, y desde aquel momento no ha cesado de mantener sesiones de trabajo con otros colegas. El año pasado impartió seis cursos intensivos diferentes en otras tantas localidades distintas. "Todos somos pintores, lo interesante es estar juntos y compartir experiencias", dijo. Para él, estos talleres intensivos que duran una o dos semanas son "reconfortantes, positivos y muy duros". Según Javier López, las facultades de Bellas Artes están "para enseñar a pintar" y los talleres son lugares "de intercambio donde la gente ya sabe y viene a relacionarse con otros artistas".
Antonio López no sólo alabó la funcionalidad de estos talleres, sino también reflexionó en voz alta sobre el papel del pintor en el futuro. A su juicio, "lo que va a decidir el futuro es la forma en que el hombre se va a relacionar con la naturaleza", por eso será fundamental saber cómo reacciona la especie humana ante la falta de agua, la contaminación y la escasez de recursos energéticos. "Todo lo demás son juegos de una sociedad opulenta", aseveró. Para López, en la actualidad el pintor, al igual que resto de artistas, está "en la confusión, en el caos", una situación de incertidumbre que no es mala y que defendió al decir: "Mejor el caos que la mentira". Respecto al papel del artista en la sociedad, el pintor señaló que la única obligación del pintor es "la de ser sincero, generoso, mostrar su punto de vista y lo que experimenta a lo largo de su vida" y explicó que la pintura se hace para contar cosas "íntimas" que conciernen a muchas personas.
En este sentido, destacó que "han caído los dogmas políticos, culturales y artísticos" del siglo pasado, y situó el inicio de esta ruptura conceptual con el impresionismo y con los "fracasos estrepitosos de las ideologías". Sobre el futuro eludió pronosticar. "En arte, todos los movimientos son lentos y pausados". Y destacó la irrupción de la fotografía, que cambió la manera de entender la pintura y la obra de arte.
Antonio López finalizó su intervención ante los medios de comunicación en un plano más trascendental al hablar de los "lenguajes contradictores de la pintura" y del oficio, "un nuevo sacerdocio con grandes dosis de generosidad".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005