El circuito de Montmeló ganó en 2003 el premio a la mejor prueba del Mundial. En 2004 renovó el contrato con el patrón de la fórmula 1, Bernie Ecclestone, y se aseguró la organización del Gran Premio de España hasta 2011. El circuito barcelonés es además uno de los predilectos de las escuderías para llevar a cabo sus entrenamientos. Y el éxito de convocatoria para este fin de semana no tiene precedentes: 115.000 espectadores y las localidades agotadas. A pesar de todo, el presidente del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), Sebastià Salvadó, no las tiene todas consigo. Teme que la retirada del patrocinio del tabaco influya en una futura reducción de las carreras de la competición.
En ese contexto, la organización ha desplegado todos sus recursos con el fin de obtener la máxima nota en todos y cada uno de los aspectos que forman el Gran Premio. Para ello maneja un presupuesto de un millón y medio de euros. Su despliegue de medios no podía verse más favorecido por la tesitura deportiva de Fernando Alonso. El español ha desencadenado uno de los mayores fenómenos mediáticos de los últimos tiempos. Las audiencias televisivas se han disparado. La última, en Imola, con ocasión de su tercera victoria consecutiva, la que le reafirmó en el liderato del Mundial, rozó los seis millones de telespectadores. Así, las entradas para este domingo, con las perspectivas de que se repita el duelo que mantuvieron Alonso y el alemán Michael Schumacher dos semanas atrás, se agotaron de forma inmediata. Se baraja además el revelador dato de que el 50% de quienes las adquirieron son españoles cuando durante los últimos años un 65% de los aficionados que acudían a Montmeló eran extranjeros. En total, se calcula en 28 millones de euros los ingresos por la venta de entradas.
Fidel Sust, director general del circuito, explica que se podían haber vendido muchas más entradas instalando gradas suplementarias. "Pero no lo creímos conveniente", explica, "porque la prioridad es que los espectadores que acudan lo hagan en las mejores condiciones posibles. Dados los accesos y los aparcamientos actuales, no era recomendable ampliar el aforo, algo que estudiaremos para próximas ediciones". Los aparcamientos anexos tienen una capacidad para unos 26.000 coches y unos 600 autocares. Los organizadores enfatizan la necesidad de que nadie acuda al Gran Premio si no dispone ya de una localidad. Los atascos habituales -este año pueden ser mayores porque acuden unos 7.000 aficionados más que el pasado-, se verían agravados por la presencia de vehículos con aficionados tratando de buscar entradas que no existen. Se recomienda la utilización del transporte público. Los trenes de cercanías -Montmeló está a 26 kilómetros de Barcelona- habilitarán 57.000 plazas adicionales con motivo del Gran Premio, una empresa de autobuses abre una línea especial y una empresa privada de helicópteros ofrece un cómodo traslado desde Barcelona al precio, eso sí, de 500 euros por persona.
La organización cuenta con un dispositivo formado por 3.800 personas. Todo empieza hoy con una de las jornadas más esperadas por los aficionados, la que les permite al acceso al pit lane, la zona más cercana a los boxes, en la que pueden observar a los pilotos a escasos metros. Eso, si las estrellas lo tienen a bien y siguen las recomendaciones de Ecclestone, que les ha acusado -sobre todo, a Schumacher- de estar demasiado distantes del público y de la prensa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005