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Diez países quieren unirse al Reino Unido para ampliar la jornada laboral de 48 horas

La Eurocámara debate una propuesta socialista para impedir que se supere el límite

La Eurocámara tomará la próxima semana una decisión crucial para los trabajadores europeos. Votará el informe del socialista español Alejandro Cercas que propone eliminar la posibilidad de que los trabajadores hagan más de 48 horas semanales, que es el tope fijado por la normativa europea. Actualmente, seis países de la UE superan ese límite o tienen previsto hacerlo, entre ellos, Alemania, siguiendo los pasos del Reino Unido, mientras que otros cinco no lo descartan. Frente a esta tendencia a alargar las jornadas, el Parlamento Europeo parece, en principio, dispuesto a ponerle freno.

La directiva europea actualmente en vigor impone una jornada laboral máxima de 48 horas semanales. Sin embargo, dando satisfacción a las demandas del Reino Unido en 1993, esa misma norma permite no aplicar tal mandato -mediante la cláusula de no aplicación- para que se pueda superar ese techo en caso de acuerdo entre el empresario y el trabajador.

El resultado es que actualmente cuatro millones de empleados han suscrito o han tenido que suscribir dicha claúsula y que otros 10 países de la UE, entre ellos, siete de los nuevos socios del Este, aplican o quieren aplicar el mismo sistema.

La UE está revisando esta directiva, la llamada de Tiempo de Trabajo, pero tanto la Comisión Europea como el Consejo (los 25 Gobiernos de la Unión) quieren mantener esta posibilidad de no aplicar la regla, lo que, en palabras de Cercas, "abre realmente la puerta al dumping social" y es una evidente amenaza al modelo social europeo mucho más que el proyecto de directiva de servicios que tanta polvareda ha generado en Francia y otros países de la Unión Europea.

La generalización de este sistema eminentemente británico preocupa enormemente a los sindicatos europeos, que ayer escenificaron su apoyo al informe de Cercas acompañando al eurodiputado en la exposición pública de sus tesis. Alemania, Estonia, Malta, Austria, Eslovaquia y Reino Unido recurren en la actualidad al opt out o tienen previsto hacerlo, mientras que Italia, Letonia, Polonia, Eslovenia y Lituania son favorables y no descartan acogerse a esta fórmula.

Francia y España son totalmente contrarias. Ambos países sólo admiten superar las 48 horas de forma extraordinaria en la atención sanitaria, y el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, aseguró en el primer debate habido en octubre pasado en el seno del Consejo Europeo de Ministros de Empleo ser partidario de acabar progresivamente con esta posibilidad.

La comisión de Empleo del Parlamento Europeo aprobó el pasado 19 de abril el informe de Alejandro Cercas que pide también la desaparición progresiva de esta cláusula de no aplicación. Obtuvo 31 votos favorables, 14 en contra y una abstención. El pleno de la Eurocámara dará su dictamen definitivo el miércoles próximo y Cercas es optimista sobre el resultado. "Espero una señal fuerte del Parlamento Europeo", dijo ayer. "Queremos trabajar como europeos; no como chinos. Queremos el modelo europeo; no el asiático".

A su lado, Jonh Monks, secretario general de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), aseguraba que trabajar más horas no supone mejorar la calidad del trabajo, sino todo lo contrario. Los estudios del CES demuestran que las jornadas largas aumentan los riesgos de accidentes laborales. El voto del Parlamento Europeo, el próximo miércoles, es crucial porque la revisión de la directiva no puede salir adelante sin su aprobación y la del Consejo (régimen de codecisión).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005