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El Centro Antiterrorista de EE UU atribuye el 11-M a "grupos locales inspirados por Al Qaeda"

El Departamento de Estado afirma que los atacantes se inspiraron en las ideas de Bin Laden

La Oficina de Coordinación Antiterrorista de Estados Unidos, dependiente del Departamento de Estado, asegura en un informe que "los atentados islamistas" de Casablanca (Marruecos) y del 11-M no fueron fruto de "una orden directa" de la red de Osama Bin Laden, pero sí fueron ejecutados para "apoyar las ideas de Al Qaeda" y "su estrategia". El 11-M es equiparado por el departamento de Condoleezza Rice con los atentados de Beslam (Rusia), Filipinas o la península del Sinaí, porque los tres fueron cometidos "por grupos locales inspirados por Al Qaeda".

El llamado Informe por países sobre el terrorismo en 2004 fue presentado el 27 de abril en Washington por Phillip Zelikow, consejero del Departamento de Estado, y John Brennan, director interino del Centro Nacional Antiterrorista. En él se hace un pormenorizado análisis del terrorismo en el mundo, que arranca con un análisis sobre la situación de Al Qaeda y la evolución de la amenaza terrorista.

El capítulo 3 se extiende en explicar la evolución de la "yihad global" y se detiene en comentar qué efectos ha tenido la "extensión de la ideología de Al Qaeda" por todo el mundo. "En los últimos años", resume, "la resonancia del mensaje de Al Qaeda ha contribuido a crear una militancia de base y unas células [terroristas] entre personas que previamente no habían observado vínculos con Bin Laden o Al Qaeda que fueran más allá de una afinidad ideológica y religiosa general".

El documento añade que algunos de los ataques islamistas de los últimos años son un ejemplo de libro de cómo ha calado el mensaje antioccidental de Al Qaeda. Los principales ejemplos "de esta tendencia", se subraya, son el atentado de Casablanca, perpetrado por Salafia Jihadia, y el de "los terroristas que ejecutaron el ataque de marzo de 2004 en Madrid". El informe explica que aunque las células que perpetraron esas acciones "no parece que actuasen por órdenes directas de Al Qaeda", sus ataques "sí se apoyaron en la ideología de Al Qaeda y reflejaron sus objetivos estratégicos".

De forma más precisa, asegura: "Los atentados con bombas contra los trenes de cercanías de Madrid, en los que fueron asesinadas 191 personas inocentes, fueron ejecutados por un grupo de terroristas yihadistas previamente desconocidos (mayoritariamente inmigrantes marroquíes residentes en España desde años), inspirados por -pero sin dirección de- Al Qaeda". El departamento que dirige Condoleezza Rice subraya que el debilitamiento de Al Qaeda le ha llevado a esta nueva estrategia, en la que "los grupos afiliados [a la red de Bin Laden] y los extremistas locales [asentados en Occidente] están asistidos o inspirados por Osama Bin Laden y otros líderes de Al Qaeda".

La teoría de los servicios antiterroristas de Estados Unidos, especialmente de la CIA, es que los conflictos bélicos abiertos en países mayoritariamente musulmanes, sobre todo en Irak ("que se ha convertido en una causa para los extremistas") o en zonas como Chechenia o Palestina han creado un caldo de cultivo para grupos radicales. Éstos beben de Al Qaeda y proyectan en sus acciones y reuniones una de las máximas de Bin Laden: "La única solución en defensa del islam es la violencia" y "las restricciones teológicas y legales para el uso de la violencia por parte de musulmanes no son aplicables en esta guerra".

El estudio se detiene en analizar el terrorismo en España, país al que no se duda en distinguir como "un fuerte aliado en la guerra contra el terrorismo". Sobre el 11-M explica que fue cometido por "extremistas asociados con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM)" o por "extremistas islamistas", en general. El GICM merece un capítulo aparte en el estudio, ya que lo califica como "afiliado a Al Qaeda".

El GICM, afirma, "apoya la yihad contra Occidente promovida por Al Qaeda" y viene reclutando a jóvenes desde 1990 para enviarlos a campos de entrenamiento en Afganistán. Este grupo "interactúa con otros extremistas del norte de África, particularmente en Europa", tal y como sucedió el 11-M. También se dedican al "tráfico de documentos robados" y "posiblemente de armas", de un modo similar a lo que ocurrió para la financiación de los ataques contra los trenes.

Las operaciones policiales contra el GICM en Bélgica, Francia y España "han disminuido su capacidad para operar, pero aún conserva células y activistas clave a lo largo de Europa", cuyo objetivo sigue siendo "el establecimiento de un Estado islámico en Marruecos y el apoyo de la yihad de Al Qaeda contra Occidente"

El informe del Departamento de Estado asegura que durante el año pasado se cometieron en todo el mundo 651 atentados terroristas (frente a 175 de 2003), la mayoría de signo islamista, que provocaron 9.000 víctimas. De ellas, 1.907 perecieron. "Muy pocos de ellos fueron cometidos en Europa", explicó John Brennan, "pero todos, como los de Beslam o Madrid, fueron de los más mortíferos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005