La última fase de regulación del tráfico en el barrio de las Letras transcurrió ayer sin incidentes en la zona, donde policías municipales y agentes de Movilidad controlaban los 12 accesos. A partir de ahora, sólo los residentes, los comerciantes y los servicios municipales pueden entrar en vehículo privado en esta céntrico barrio.
La reordenación del tráfico en esta zona incluye todo el barrio, delimitado por la calle de Atocha, la plaza de Jacinto Benavente, la calle de la Cruz, la plaza de Canalejas, la Carrera de San Jerónimo, las plazas de Las Cortes y de Cánovas del Castillo y el paseo del Prado.
La Confederación de Pequeñas y Medianas Empresas (Copyme) afirma que el comercio tradicional instalado en este céntrico barrio "ve amenazada su competitividad", ya que las restricciones al tráfico "y las amenazas de sanción (hasta 90 euros) promulgadas y promocionadas a bombo y platillo por el Ayuntamiento provocan la huida de consumidores de estas zonas".
"Los empresarios no pueden acceder a sus negocios", añade, "se les niega el acceso a tarjetas de residente, aunque residen en su lugar de trabajo durante largas jornadas, y largas semanas como resultado de la regulación de horarios".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005