El documento final empieza por analizar la cuestión del espacio. La polémica sobre la superficie de las viviendas públicas, sugieren, no es ajena a la "imprevisión" de no haber reservado suelo para viviendas sociales. Es cierto, recoge el texto, que se ha disminuido el número de miembros de las unidades familiares, pero "la reducción no implica necesariamente una demanda menor de superficie", afirma el texto, recogiendo una cita de la actual directora general de Vivienda, Carme Trilla.
La vivienda actual tiene que ofrecer espacio para nuevas funciones: el trabajo en casa, las nuevas tecnologías... Por tanto, la superficie de una vivienda tiene que atender al "programa de actividades" de quienes la ocupen y a "los conflictos que la vivienda pretende resolver".
Los estudios señalan que hay un "nivel crítico", que se sitúa en los 14 metros cuadrados por persona. El mínimo recomendable es de 16 metros cuadrados por residente. En 1971, en Bruselas, se recomendó que para cuatro personas las viviendas tuvieran un mínimo de 76,5 metros cuadrados y para cinco, 92. La vivienda pública en Cataluña tiene dimensiones menores. La media para cuatro personas es de 56 metros cuadrados, y para cinco, de 66.Los países del entorno Español se sitúan por encima. Para cuatro personas, las viviendas sociales de Bélgica y de Suecia miden 62 metros cuadrados; las de Francia, 60; 64,3 metros cuadrados es la media alemana; y en Inglaterra se alcanzan los 70,5.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de mayo de 2005