La Amical de Mauthausen no ha muerto, porque mientras unos vilipendian, otros trabajan. Lo que para unos es territorio extraño, para otros es territorio bien conocido, a través de largas horas de reuniones, de archivo, de atención de consultas, de participación en actos, de entrevistas institucionales, de larga tarea interna y política en la preparación de viajes conmemorativos... y, por qué no, también de barrido y fregado. La participación en una asociación como la Amical es fruto de un compromiso moral e histórico, que atañe a todos los hijos, familiares y amigos de deportados y personas sensibilizadas, compromiso mostrado a través de las circunstancias diversas que ha vivido una asociación con una trayectoria que se remonta al año 1962 y que muchos de los que ahora critican ni tan sólo conocían hasta fechas muy recientes. Parece que incluso pueden establecerse categorías entre los deportados y sus familiares. ¿Cuál es el fundamento para que los deportados y sus descendientes tengan que volver a imponer los valores morales de sus padres y madres? ¿Es que los deportados, hijos y familiares de deportados que trabajan diariamente en la Amical no están provistos de valores? ¿Quiénes son los que se otorgan la capacidad para medir los valores? Quizá algunos de los que se sienten autorizados para ello pertenecen al grupo de quienes necesitan desprestigiar lo ajeno para sublimar lo propio.
A veces, el poder de la información se usa en beneficio propio antes que en el de los valores que se defienden
No existe contrato indefinido para nadie, ni para el depuesto presidente, ni para ninguno de los que voluntariamente sacrifican parte de su vida privada, porque los valores sin compromisos no tienen valía en una asociación como la nuestra. La mentira del anterior presidente -escogido también por aquéllos que ahora denostan su elección- fue sostenida por él mismo, y su desenmascaramiento quizá hubiera sido anterior si todos los que ahora presumen de conocimientos previos hubieran hecho uso de los mismos. Una vez más asistimos a la confirmación de que la información es poder y de que, a menudo, los que disponen de ella la usan en beneficio propio antes que en el de los valores que tan fervientemente defienden.
No hay modo más gráfico para expresar situaciones como la creada con el supuesto peligro de muerte que se cierne sobre la Amical que la del pirómano actuando en el cuerpo de bomberos o con la de aquel, recuerdo nítidamente, que se dirige a cuantos están enfrascados en la tarea de pintar paredes de la propia asociación para indagar, cartera en mano, el tono de blanco que utilizarán.
De tal palo tal astilla, pero permítannos dudar de que la astilla no esté lista para herir las entrañas de la Amical, nuestra Amical tan querida y a la que tantos dedicaron y dedican generosos esfuerzos, sin pedir nada a cambio, con su labor callada y diaria. Las estrategias de apropiación de las que se habla pueden reflejar a veces los deseos de quienes las denuncian. Callamos y trabajamos, mientras que otros discursean, desde una supuesta superioridad moral, faltando al respeto a tantos hijos y familiares de deportados que han llorado por sus muertos desde todos los rincones del mundo. Cuesta asimilar tanta arrogancia en estos momentos difíciles y en tantas otras ocasiones del pasado reciente, cuando la generosidad de la Amical no se ha visto correspondida por aquéllos que imparten lecciones de democracia desde la lejanía física y emocional.
Cuesta también asimilar la maligna instrumentalización de simples borradores, de respuestas telefónicas... sin ni siquiera reconocer lo que ha significado política y socialmente la tarea de la Amical en los últimos años, con o sin Enric Marco al frente, ignorando la valiosa recuperación de la memoria de la deportación femenina, que ha cuajado incluso en un proyecto aprobado por la Unión Europea, o la trascendencia de los actos del 60º aniversario en Ravensbrück y en Mauthausen.
Quizá, y una vez más, mientras que unos trabajaban, otros, desde la distancia, esperaban el fracaso de los proyectos, o quizá su aprovechamiento, tal como repetidamente se nos ha demostrado. Quizás nuestro halo de grandeza no haya sido suficiente para los que se arrogan la posesión de valores que también significan lealtad y solidaridad. Y tal como nos repetimos a menudo "Som pobrets, però alegrets", y mientras que unos se regodean cómodamente desde sus casas, otros, hijos, familiares y amigos de deportados afrontamos las crisis, barremos el suelo, reímos y también lloramos, porque los valores que queremos defender atañen a la preservación del patrimonio histórico y moral de la Amical de Mauthausen y otros campos de España, y no a los dictados personales de los salvadores ocasionales.
Antonia García-Risco Luis es vicepresidenta de la Amical e hija de Agustín García-Risco Claro, asesinado en Gusen el 14 de abril de 1941. Firman también el artículo, escrito antes de la asamblea de ayer, Llibert Villar Piqué, secretario de organización de la Amical e hijo de Lluís Villar Fornas, asesinado en Gusen el 7 de diciembre de 1941; Rosa Toran Belver, presidenta en funciones y sobrina de Bernat Toran Martínez, asesinado en Gusen el 16 de enero de 1942; Juan M. Calvo Gascón, vocal; Blas Mínguez Anaya, vocal; Jesús Ruiz Martínez, tesorero; Margarida Sala Albareda, vocal, e Isidoro Teruel Manchón, secretario.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2005