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Apuntes

Alicante participa en un proyecto pionero sobre cambio climático

El Laboratorio de Geodesia Espacial fija los cambios del nivel y de temperatura del mar

El Laboratorio de Geodesia Espacial (LGE) de la Universidad de Alicante en cooperación con la NASA y la agencia espacial francesa analiza, gracias a los datos servidos por satélites, unidades GPS y mareógrafos, los datos altímetros relativos al Mediterráneo. Con estos datos, actualizados cada día y servidos casi en tiempo real, los investigadores de Alicante intentan buscar una explicación de las variaciones del nivel del mar en términos de cambios geofísicos y climáticos, en sinergia con el análisis de datos mareográficos.

José Luis Ferrándiz, director del LGE, destaca la importancia que estas recientes observaciones tienen: "Hemos comprobado que se ha acelerado el aumento del nivel del mar y la temperatura del Mediterráneo ha subido cinco veces más que en el resto de océanos". Unos datos que "no tienen una justificación distinta que el efecto humano", según Ferrándiz que descarta que estas alteraciones se puedan deber a la fuerza de la gravedad o cualquier otro fenómeno físico. Por este motivo, este grupo de investigadores del campus de Alicante acumula la mayor cantidad de datos matemáticos posibles para poder confirmar el origen de estas alteraciones.

Este mar "se ha calentado cinco veces más que el resto de los océanos"

La temperatura y el nivel del mar permiten analizar la evolución del cambio climático

"Se ha acelerado el aumento del nivel y de la temperatura en el Mediterráneo"

"Hoy en día la realidad depende de observar, y si detectamos alguna anomalía podemos buscar su origen", apunta Ferrándiz. La profesora Isabel Vigo, directora de este proyecto pionero en Europa, explica su interés porque la altura de la superficie oceánica es una de las variables más importantes para los estudios que se están realizando en la actualidad sobre el cambio climático, "ya que proporciona una medida integrada de la cantidad de agua líquida y del contenido de calor del océano". Una variable que no sólo es buena para diagnosticar cambios climáticos a largo plazo, sino que también puede serlo a corto plazo. "Si las corrientes marinas se alteran el clima cambia y las especies se trasladan, y eso tiene una clara influencia en nuestras vidas, comemos mucho pescado y el mar es una fuente de recursos increíble", matiza Ferrándiz.

Como se observa en los mapas adjuntos, se puede comprobar cómo se ha modificado la variación del nivel del mar en el Mediterráneo (años 1993-1999) con los datos del 1999 al 2003. "Si se considera todo el período enero 1993 a noviembre del 2003 éste sería de 0,21 cm/año por lo que se está próximo a la media de los océanos (0,26 cm/año) aunque ligeramente por debajo", explica la profesora Isabel Vigo que destaca cómo hasta el año 99 el incremento en el Mediterráneo duplicaba al incremento en el resto de los océanos de media, sólo que esta inversión en la tendencia lo ha contrarrestado en los últimos años, un hecho que los expertos consideran "aislado".

Los datos numéricos de variación de temperatura en superficie en el Mediterráneo son también llamativos: en la última década 0,075ºC/año en el mediterráneo frente a 0,015ºC/año de calentamiento de media global de todos los océanos. "El Mediterráneo se ha calentado cinco veces mas, y además de este incremento en la aceleración se ha duplicado con respecto a las décadas anteriores", apunta Vigo.

Por último, respecto a la variación de masa de agua en el Mediterráneo, a lo largo del año se registra una variación de 165.298.000.000 toneladas, es decir que ésa es la diferencia en cantidad de agua entre el periodo del año en que hay más agua (mediados de febrero) y cuando hay menos (mediados de agosto). "El peso de la tierra no varía, pero sí la distribución de masa en la misma, y principalmente las masas de agua. Por eso globalmente lo que cambiaría es la forma de la tierra, pero no su peso", explica la responsable del proyecto.

Todos estos datos, obtenidos por satélite y mareógrafos, permiten estudiar el Mediterráneo, un mar "bien observado en términos de varios parámetros geofísicos y meteorológicos", según Vigo "y una cuenca casi cerrada con sólo unos pocos puntos geográficos de entrada y salida de flujo", como son el Nilo, estrecho de Gibraltar y los que conectan con el Mar Negro.

Este proyecto ha despertado un interés internacional, no sólo por las consecuencias que pueden derivar de su aplicación, sino también por la implicación de la matemática aplicada a una cuestión tan interesante cómo es el posible cambio climático y sus consecuencias medioambientales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2005