En un escaso intervalo de tiempo, la avenida de Tarongers, que cruza el campus homónimo de la Universitat de València y el de Vera de la Universidad Politécnica de Valencia, con cerca de 52.000 personas (19.000 la Universitat y 33.000 la Politécnica) es noticia no sólo por la actualidad universitaria sino por materias ajenas: los accidentes de tráfico registrados en un bulevar con un trazado para muchos apetecible para pisar el acelerador.
Según la Policía Local desde enero hasta ahora se han producido once accidentes de tráfico con víctimas. La última colisión ocurrida hace hoy justo una semana ha encendido la luz de alarma de los responsables universitarios. Y es que el último siniestro produjo seis estudiantes heridos de la Universitat y de la Politécnica, dos de ellos graves según confirma la Consejería de Sanidad, en un choque múltiple en el que se vieron afectados dos coches, una bicicleta y dos peatones.
El accidente se produjo cuando un Seat Córdoba intentó realizar un brusco cambio de sentido desde la avenida de Tarongers girando a la izquierda, a la altura de la Facultad de Derecho, por lo que embistió a otro turismo. El primero salió despedido arrollando a dos jóvenes que aguardaban en un semáforo y a un ciclista. El vehículo arrancó los dos semáforos y obligó a cortar la línea del tranvía durante varias horas. Uno de estos semáforos ya sufrió desperfectos en un accidente producido en el mismo punto cuando un turismo volcó para evitar atropellar a un ciclista.
Apenas dos días antes, un vehículo atropelló a Javier, un estudiante de Industriales de la Politécnica que había dejado su turismo en los aparcamientos de la Universitat de València. Su amiga y estudiante de ésta, Laura Guijarro envió un correo electrónico al foro de estudiantes por si alguien sabía algo de lo ocurrido al joven que ha salido de la gravedad y evoluciona favorablemente.
Por otra parte, en enero también se registraron dos accidentes similares en 15 horas con jóvenes como protagonistas. En un caso el vehículo se saltó el semáforo y chocó contra el convoy del tranvía. En el otro accidente también colisionaron vehículo y tranvía pero por causas desconocidas.
El decano de Derecho de la Universitat, Carlos Alfonso, que a su vez es decano del campus de Tarongers, donde se cursan las titulaciones de Ciencias Sociales, manifiesta su preocupación por los siniestros registrados. Coincide con el vicerrector de Infraestructuras, Aurelio Beltrán, en que la inexistencia de limitadores de velocidad en el vial es perjudicial y agregan que la culminación de la ronda Nord, que conectará Tarongers, desde la avenida de Cataluña con la Ciudad Fallera, a través del puente de Calatrava ya licitado, agravará el problema por la mayor circulación. "Por aquí pasarán turismos y camiones que deseen ahorrarse el paso por la ciudad de camino hacia El Saler o la pista de Silla", apunta Alfonso. Beltrán añade que lo ideal sería "sacar" la ronda Nord de la Universitat, algo que sabe imposible por lo que aboga por fijar medidas de ordenamiento y limitación de velocidad. De momento, y a raíz del último accidente, la Universitat, a través del vicerrectorado de Relaciones Internacionales, ha solicitado una reunión con la concejalía de Tráfico para buscar soluciones.
También responsables de la Politécnica se han reunido con representantes del ayuntamiento de Valencia y de Fomento para avisar de las complicaciones del tráfico.
Por otra parte, además de la seguridad vial preocupa en esta avenida la de los propios edificios, en concreto a la Universitat de València, ya que en la Politécnica el suelo es propiedad de la universidad y el recinto está vallado. Aunque la protección de aularios y circulación corresponde a estamentos diferentes desde la Universitat indican que ambas están relacionadas en tanto que su transgresión tiene que ver con el escenario: una zona periférica sin viviendas colindantes. De ahí que el campus de Tarongers de la Universitat sea zona de botellón y se hayan producido actos vandálicos, como el incendio de parte de la cafetería del aulario Sur el pasado mes de enero, lo que supuso un desembolso de cerca de 10.000 euros para reemplazar cristales y reparar la fachada. En lo que va de curso han quemado alrededor de 150 sillas de esta cafetería. Además en las dos últimas semanas han sustraído de los aularios del campus seis vídeo proyectores, valorados en 2.000 euros cada uno. Desde la unidad de gestión del campus constatan que en épocas de exámenes, cuando la docencia se interrumpe, se desencadenan un mayor número de incidentes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2005