Terminada el sábado la tercera ronda en el campo de la calzada romana de Newport (Gales), Miguel Ángel Jiménez era uno más de la media docena de jugadores que se encontraba en cabeza, en un margen de tres golpes. Terminada ayer la última ronda, y tras una tarjeta de 62 golpes (-7) que igualaba el campo del Open de Gales, el jugador malagueño era uno y solo en cabeza. Los dos que compartían la segunda plaza, el español José Manuel Lara y el sueco Martin Erlandsson, a cuatro golpes. Fue un domingo demoledor que comenzó Jiménez entre volutas de humo de su Cohiba, con un bogey en el segundo hoyo y con una declaración de principios dirigida a su caddie -"sobre todo hay que tener paciencia"-, y que concluyó con un birdie,más volutas de habano y una nueva frase para la posteridad: "Me alegro mucho de que también haya ganado Rafa nadal. El deporte español está en vena, está pletórico. Rafa en el tenis, Fernando en los coches, y a mí me ha tocado el golf". Entre medias, un festival con el putter.
Por edad y por experiencia, Jiménez, de 41 años, 17 de ellos en la alta competición, podría ser el padre de ambos iconos del deporte español, Nadal, de 19 años, y Alonso, de 23.
El Open de Gales es el segundo torneo de la temporada para Jiménez, que comenzó ganando el Open de Hong Kong en diciembre. También estuvo a punto de ganar en marzo el Open de Dubai. Entonces, un eagle extraordinario del surafricano Ernie Els en el último hoyo le dejó a un solo golpe de la victoria. Jiménez pudo haber vencido imitando el eagle, o podría haber forzado el empate con un birdie. Y posibilidades habría tenido de ambos resultados porque había llegado el green en dos golpes. Desgraciadamente, necesitó tres putts para embocar. La decepción marcó su rendimiento en el Masters de Augusta, un mes más tarde, y durante varias semanas más. "El coco lo tenía regular últimamente", reconoció ayer Jiménez, "pero no era tanto por lo de Dubai como por otras cosas. Aquello ya estaba olvidado, me hizo un poco de mella en el momento, pero después se trataba de seguir para adelante".
Dentro de dos semanas, Jiménez podrá comparar su juego con los mejores del mundo en el Open de Estados Unidos, el grande que mejor se le ha daddo y en el que fue segundo en 2000.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2005