Las óperas para niños, en una buena parte de los teatros públicos, están pasando de ser una obligación aceptada a regañadientes por sus responsables a formar parte de unos proyectos pedagógicos en los que justifican su compromiso con la sociedad los teatros con un porcentaje considerable de subvención estatal.
La implantación de actividades educativas en las temporadas de ópera ha experimentado un progreso espectacular en los últimos años en España, desde Barcelona, con el programa "el petit Liceu", hasta Bilbao con su "ópera txiki" en la ABAO.
Madrid no se ha quedado a la zaga y a la tradición del teatro de la Zarzuela se ha ido uniendo el Real con diferentes propuestas de tanteo, unas más afortunadas que otras. Con El pequeño deshollinador se ha encontrado un camino. Es, sin duda, el trabajo más inspirado que ha presentado el coliseo de la plaza de Oriente en un campo con más dificultades de las que parece a primera vista.
El pequeño deshollinador
De Benjamín Britten. Director musical: Wolfgang Izquierdo. Director de escena: Ignacio García. Proyecto ganador del Concurso de Creación Escénica, con el patrocinio de la Asociación de Amigos de la Ópera de Madrid. Ópera en familia. Teatro Real, Madrid, 4 de junio.
Lo importante es encontrar el tono apropiado de comunicación con los niños, sin caer en el entramado circense y mucho menos en el demagógico. A los niños hay que tratarlos como personas normales y no como retrasados mentales. Y eso es justamente lo que sucede en esta ocasión. El director de escena Ignacio García, que con este proyecto ganó el Concurso de Creación Escénica del teatro Real, domina a sus 27 años a las mil maravillas el oficio de contar (ya se comprobó el año pasado en el teatro Español con La eterna canción, de Sorozabal) sin renunciar para nada a la fantasía y, lo que es aún más importante, a la sencillez. Desde la familiaridad de una pizarra el mundo es un derroche de imaginación. Y lo imposible es posible, y la justicia o la bondad accesibles desde el ejercicio de la voluntad y la solidaridad. Conviven a la perfección las voces infantiles y las profesionales. De justicia es citar la colaboración del programa de canto infantil Padre Soler de la universidad Carlos III de Madrid, o las aportaciones de la British Council School, el Coro de niños de la Comunidad de Madrid, el King's College o la Escolanía de Nuestra Señora del Recuerdo. Se canta en inglés aunque los diálogos estén doblados al castellano.
Dirige con gran esfuerzo y méritos sobrados Wolfgang Izquierdo a un pequeño grupo de músicos encabezado por el violinista Ara Malakian. El público, infantil y adulto, está concentrado durante la hora escasa que dura el espectáculo. Y hubo un éxito notable, como se veía venir.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2005