Cuando todavía humeaban las casas bombardeadas por los aviones de Estados Unidos, Mario Vargas Llosa pasó un par de semanas en Irak, a comienzos del verano de 2003, para descubrir cómo encaraban los iraquíes la posguerra. A pesar de que el escritor hispano-peruano se mostró en contra de la intervención militar para derribar al régimen dictatorial de Sadam Husein, su visita a Irak le reveló que los iraquíes vivían con más esperanza y libertad que en tiempos del tirano. Las entrevistas con todo tipo de gente llevaron a Vargas Llosa a la convicción de que Sadam no disponía de armas de destrucción masiva, pero que los desmanes de su poder omnímodo eran razones suficientes para justificar una intervención de Estados Unidos. Esta serie de reportajes, publicados en EL PAÍS, revelan la maestría periodística del escritor.
DIARIO DE IRAK
Mario Vargas Llosa
Punto de Lectura
Madrid, 2005
172 páginas. 6 euros
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de junio de 2005