Rosendo Mercado (Madrid, 1954) sigue conservando ese aspecto de eterno adolescente que caracteriza a algunos rockeros. Se ha recortado la melena, aunque el pelo le sigue cayendo por los hombros; luce vaqueros ajustados y zapatillas con calcetines blancos, uno de los elementos imprescindibles en su vestuario. Lo malo es... ni darse cuenta, su nuevo trabajo, supone una continuación lógica a su anterior álbum, Veo, veo... mamoneo, y en su carrera. "A estas alturas ya no pretendo innovar en nada. Tres acordes, guitarreo y poco más. Mis gustos van por ahí", asegura. Rosendo actuó ayer en Valencia y hoy toca en Madrid, dentro de la gira que le llevará por 20 ciudades, y entre sus planes se cuenta la posible edición para después del verano de un disco de Leño, grabado en directo en 1983, durante una gira de Miguel Ríos.
El personal timbre de voz de Rosendo destaca en unas letras que una vez más abundan en temas cotidianos. "No sé muy bien cómo, pero he acabado escribiendo una canción del Quijote, aunque de quien habló en realidad es de Sancho. Con El acogote he tratado de hacer un retrato del carácter nacional", cuenta.
Sobre el auge de las nuevas músicas y del hip-hop, el rockero argumenta que entiende el rap como una evolución lógica del rock, pero que personalmente no acaba de entrar en el mundo de las maquinitas. "Si no hay músicos sudando la camiseta en el escenario no me lo acabo de creer".
Pese a que han transcurrido más de 20 años desde la disolución de Leño, Rosendo nunca ha podido librarse del todo del grupo que abanderó el rock urbano. La banda se disolvió en 1985, cuando se encontraba en la cresta de la ola, y el cantante de Carabanchel inició su carrera en solitario con Loco por incordiar. "Llevamos más de 20 años de pleitos y parece que por fin hemos llegado a un acuerdo. Leño nunca llegó a registrar el nombre del grupo, pero lo hizo una ex empleada de la discográfica Zafiro. El emblema del grupo se utiliza ahora como marca de unas tiendas de ropa vaquera".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de junio de 2005