Sirvan estas líneas como ejemplo de que el chantaje y los insultos, comunes en otra época, no han desaparecido en las maneras de hacer política, al menos en nuestro pueblo. Nuestra asociación de vecinos ha estado recibiendo presiones por parte de un concejal de La Herradura, con intereses familiares directos en empresas constructoras, para que firmemos una carta de apoyo al Nuevo Plan General de Urbanismo de Almuñécar y La Herradura. Ante nuestra negativa al apoyo de dicho plan, ya que somos una asociación de vecinos y nos podemos permitir el lujo de respetar la pluralidad de opiniones, nuestras conversaciones terminaron con un insulto por su parte hacia mi persona, que poco dice de un representante de nuestro pueblo en el Ayuntamiento de Almuñécar.
Como asociación de vecinos no queremos dar un apoyo ciego a un plan que a día de hoy tan sólo es un castillo en el aire. Cuando sea aprobado por la corporación municipal, presentaremos las alegaciones oportunas. Como hija de emigrantes andaluces he aprendido a querer a Andalucía desde la lejanía. Pero, sinceramente, no creo que éste sea el andalucismo que haga a nuestra comunidad "libre por España y la Humanidad".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de junio de 2005