La educación se convierte en Montequinto en una quimera inalcanzable debido a la ineptitud de nuestros responsables educativos, que siguen considerando a nuestro barrio como distrito único. Nuestros hijos tienen que transitar en transporte escolar para poder ir al colegio, aunque el más cercano lo tengan frente a su casa. Sí, a ese colegio donde sus padres acuden a votar, pero donde ellos no pueden acudir a clase, porque los representantes de los ciudadanos no quieren. Esperemos que este problema se resuelva antes de que ocurra una desgracia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de junio de 2005