"La experiencia no está enfocada sólo a gente que va por los suelos, sino a todo aquel consciente de que perder la vida en accidente de tráfico es muy sencillo". Ingerir alcohol y conducir es una combinación explosiva que a menudo forma parte de la dieta de arriesgados automovilistas.
Para evitarlo, en Málaga ha surgido una experiencia pionera en España por la que un servicio de conductores trasladan al conductor y al automóvil a su domicilio a cambio de 25 euros. Si bebes... yo conduzco busca disminuir a toda costa los accidentes de circulación que causa el alcohol, muy comunes en una ciudad como Málaga, donde las áreas de ocio nocturno a menudo están separadas por varios kilómetros, y la ausencia de taxis durante las noches ha provocado ya distintas protestas ciudadanas.
Tras haber bebido alcohol, cada cliente llamará a un número de móvil para ser localizado. En menos de cinco minutos, asegura Ignacio Becedas, promotor de la empresa Stea que ofrece el servicio, dos de sus cuatro conductores acudirá raudo para llevar sano y salvo al conductor en un coche, mientras otro conduce el automóvil que podía haber sido protagonista de un accidente sencillo de evitar.
El dato es revelador: De los 1.531 conductores de turismos y vehículos de dos ruedas fallecidos en 2003, el 32,7% superaban la tasa de alcoholemia permitida de 0,5 gramos por litro de sangre. El año pasado, las muertes totales, pasajeros incluidos, se redujeron un 12,7 %, 513 personas, y Becedas está decidido a aumentar este éxito desde Málaga.
"Más fácil no se puede poner, porque si se toma una sola copa lo más recomendable es no coger el vehículo", señalaba Elías Bendodo, concejal de Juventud del Ayuntamiento, que ha logrado con su apoyo reducir el precio del servicio de 29 a 25 euros. La iniciativa está en marcha desde diciembre, pero ahora sus responsables buscan el "empujón definitivo". Conseguir que se haga popular, gracias al apoyo que ayer anunciaron el área de Juventud del Ayuntamiento y cuatro empresas patrocinadoras. El siguiente asalto será, asegura Becedas, en Sevilla, Madrid y Barcelona, ciudades en las que ya ha iniciado contactos para exportar su idea. "Eso sí, en Madrid serán necesarias diez motos para ganar movilidad, porque el tráfico en la capital es un follón de espanto", avanza.
Becedas confirma que para evitar sorpresas con sus propios "ángeles de la guarda" y mantenerlos sobrios, la mejor solución es curarse en salud. "Mis conductores han debido firmar un contrato para evitar fumar o beber". Durante estos seis meses, en los que ha realizado 40 servicios, la mayoría durante el fin de semana, asegura que sus clientes han sido tanto hombres como mujeres. "Diría que ambos sexos bebemos por igual", afirma entre risas.
"El peor fue, de lejos, un conductor ebrio que nos llamó para que acudiéramos a las cinco de la madrugada a recogerle. Después de recorrer tres calles arriba y abajo en busca de su coche, tuvimos que abandonar la misión sin éxito".
Becedas ha interrogado durante estos meses a sus clientes para mejorar el servicio. Para ello ha ampliado el horario hasta las seis de la madrugada y a mediodía, cuando los clientes abandonan encuentros habituales como comidas de empresa, donde el alcohol forma parte de la sobremesa de los trabajadores. "Mi conclusión es que la gente sencillamente ha dejado de beber tanto por el miedo a las multas y los accidentes. Y porque las campañas funcionan". Su empeño persigue que beber alcohol y volver a casa no sea un dilema en el que a menudo se impone la fatídica opción de correr riesgos por culpa del volante.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de junio de 2005