Lo que se propone en 7Sins es convertirse en un canalla. Subir en el escalafón social sin ningún pudor, pisando a todo aquel que ose plantarle cara. De no ser nadie, se pasará a formar parte de la clase más importante e influyente de la ciudad Apple City (por aquello de la manzana del pecado original) si se visitan los puntos de interés que harán que crezca la importancia económica y la fama entre los especuladores.
Además de subir en la escala social, también habrá que convertirse en un ligón o más bien un crápula, para intentar beneficiarse a todas las chicas que se pongan a tiro. Así pues, este juego también explota el filón de los llamados juegos para adultos como Singles: ¿En tu casa o en la mía?, Playboy: The mansion o quizá el más inocente de ellos Leisure Suit Larry: Magna cum laude.
Título: 7Sins
Género: Estrategia
Fabricante: Montecristo
Plataforma: Windows 98/2000/ XP/Me y PS2
Precio: 49,95 euros.
Recomendación por edades:
Mayores de 18 años
Internet: www.7sins-game.com
www.montecristogames.com
7Sins no destaca por su calidad gráfica ni por su capacidad de mantener delante de la pantalla al jugador; es simplemente un producto que llama la atención porque intenta realizar virtualmente las fantasías sexuales del, principalmente, hombre. Por ello, el principal público receptor de un disco como éste son jugadores casuales. ¡Al sexo por el videojuego!
La acción se contempla desde una perspectiva en tercera persona. Los personajes, incluido el protagonista, pululan por los escenarios en unas correctas tres dimensiones.
De alguna manera bebe de las fuentes de Los Sims y en algunos aspectos llegan a parecerse, aunque obviamente son productos diferentes. Gráficamente no es un alarde de la última tecnología, tanto el número de polígonos como las animaciones podían haberse cuidado un poco más.
Una de las pruebas consiste en centrar la vista en los pechos de una posible conquista. Tanto el vocabulario como las situaciones son explícitos. Es la principal baza de 7Sins. Las escenas de sexo desenfrenado y sadomasoquismo son comunes, así como el flirteo con transexuales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de junio de 2005