Los media se han volcado, literalmente, en publicitar a toda página -a toda onda y a toda pantalla-, la noticia del más grande atentado medioambiental que se prepara en tierras de Castellón: el PAI de Oropesa-Cabanes. Parece que no es suficiente con la depredación costera. No. Hacía falta ahora invadir los espacios de tierra adentro, en un proyecto para urbanizar 20 millones de metros, con campos de golf -porque sobra el agua-, un parque temático -porque con la quiebra de Terra Mítica no hay suficiente: paga la Generalitat-, unos cuántos miles de viviendas "protegidas" -para ofrecerlas a los jóvenes sin trabajo y a las parejas sin recursos, seguramente-, espacios forestales "protegidos" -¿de las llamas que acaban con los espacios naturales o de la especulación urbanística?- y un paraíso en forma de instalaciones hoteleras y otras "obras sociales" del mismo tenor.
Parece que no sólo la calle es mía -expresión heredada del franquismo más prepotente-, sino que la naturaleza y el territorio, también.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de junio de 2005