Ante la manifestación del pasado 18 de junio en Madrid y el apoyo y presencia de significados representantes de la jerarquía eclesial, como cristianos de base queremos denunciar el fariseísmo que ello implica. No negamos el derecho a manifestarse públicamente de todo ciudadano (también de los señores obispos), pero observamos escandalizados que la presencia y apoyo de la jerarquía no se hagan patentes en otros temas sociales de mayor importancia (guerra contra Irak, negación de derechos humanos básicos a las personas inmigrantes, etc.).
Desde nuestra fe en Jesús de Nazaret, afirmamos como principio básico que debe guiar nuestra acción la igual dignidad y bienestar de todas las personas, principio que creemos es respetado por la decisión gubernamental de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo al reconocerles idénticos derechos que a las parejas heterosexuales.
No entendemos que si el cristianismo es la religión del amor, se pongan más pegas a determinadas formas de vivirlo en plenitud entre dos personas, que a graves violaciones del mismo (violencia de género, abusos sexuales de menores, etcétera).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de junio de 2005