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OPINIÓN DEL LECTOR

Seamos serios...

Ésta ha sido la frase más repetida por el vicerrector y el director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y Montes en la reunión informativa acerca del forzoso traslado de la ETSIAM al Campus Rabanales y, la verdad, ha habido momentos en los que me ha parecido que todo era una broma pesada. Soy una estudiante de Ingeniería de Montes y el 8 de junio asistí a dicha reunión en la cual se exponían (o eso me dijeron) las causas y las posibles vías por las que nos trasladarían al Campus Rabanales el próximo curso 2005-2006. La sensación que me ha quedado es confusa, pero lo que sí me ha quedado claro es que no se ha expuesto ninguna causa. Tras tres horas de reunión, de debates y lamentables discusiones, sigo sin saber el por qué de este traspaso tan urgente. Los asistentes a la asamblea han sido representantes de los diversos sectores (Rectorado, alumnado, ETSIAM...), entre ellos se encontraba el vicerrector, al cual se le ha formulado de distintas maneras la sencilla pregunta de: ¿por qué tanta prisa por trasladarnos, cuando aún no existen instalaciones para alojar al 100% de nuestro centro (el edificio Da Vinci se ha empezado a construir hace unos días)?

Sin embargo, no he sacado ninguna respuesta en claro. Sólo se nos ha transmitido la falta de transparencia del proceso. Y he salido del salón de actos con la mente confusa, creo que al igual que el resto de alumnos y demás asistentes. No sé si realmente el Rectorado, a la hora de tomar tal decisión, ha evaluado el profundo daño que creará en las tres carreras impartidas en el centro, añadido al creado al resto de la comunidad universitaria que se colapsará ante tal afluente de estudiantes en un campus aún no preparado para ello. Por citar algún ejemplo, no se tiene previsto un aumento de trenes Córdoba-Rabanales para el próximo curso, ni tampoco está asegurado el establecimiento de una línea de autobuses que haga el recorrido Campus Menéndez Pidal-Campus Rabanales, ni una ampliación de la biblioteca, etcétera.

Parece ser que es una decisión irrevocable (o así nos la han presentado), tomada sin pedir opinión a ninguno de los 1.500 estudiantes, de modo que sólo me queda decir que éste ha sido un acuerdo hecho totalmente a espaldas de los más afectados, ni siquiera los profesores estaban debidamente informados. Desde hoy creo menos en el diálogo y el consenso. Siento que ni nos han escuchado.

Si las carreras impartidas en la ETSIAM ya son de por sí difíciles, el año que viene se convertirán en una carrera de obstáculos en la que muy pocos llegarán al final. Es una pena. Cierro esta carta con la única y más importante pregunta: ¿Por qué esta prisa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de junio de 2005