La Plataforma Granada Viva, el colectivo contra la subida del IBI, la FSP de UGT y otros ciudadanos acudimos el día 24 al Pleno ordinario que cada viernes último de mes se celebra en Granada. Lo primero que me sorprendió es que Granada, una ciudad con más de 240.000 habitantes, tiene cinco o seis bancos para un aforo limitado de unas 25 o 30 personas. Llegamos y abrimos nuestras pancartas para protestar pacíficamente.
El Pleno transcurría sin incidentes, hasta que aparecieron los medios de comunicación, acreditados e identificados, como lo estábamos todos los presentes, salvo una cámara de video oculta, que pormenorizadamente, grabó a las supuestas fuerzas vivas que son molestas para los gobernantes de esta ciudad.
Nuestra indignación llegó lejos, porque aunque el alcalde puede autorizar el uso de grabadoras y cámaras de video en los Plenos, éstas deben identificarse, porque de lo contrarío se podrían estar vulnerando derechos fundamentales como el derecho a la intimidad y a la propia imagen.
De lo que se trataba era vigilar y espiar sin su consentimiento a los vecinos que intentan ser la voz del pueblo.
Gritamos lo que teníamos que decir, porque no estamos siendo escuchados, como es debido. Eso es lo que hicimos señor alcalde, con sinceridad y valentía gritar la verdad, nuestra verdad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de junio de 2005