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Los manifestantes de Justicia ensombrecen la apertura de los juzgados de Violencia de Género

Jueces y fiscales consideran insuficientes los nuevos órganos por el gran volumen de casos

El aterrizaje de las magistradas María Ángeles González y María Eulalia Blat en los nuevos juzgados de Violencia sobre la Mujer de Málaga y Sevilla fue mucho menos tranquilo de lo esperado. Las juezas se encontraron con decenas de policías antidisturbios y centenares de funcionarios que protestaron sin cesar durante tres horas contra el principio de acuerdo alcanzado por los sindicatos UGT y CC OO con la Consejería de Justicia. Las juezas comenzaron a trabajar tres horas después de lo esperado y únicamente pudieron atender una decena de casos.

En Málaga, la toma de posesión se vio ensombrecida por la presencia de un centenar de funcionarios que pitaron y gritaron consignas antes y durante el acto. La titular, María Ángeles González (Toledo, 1969), y el juez decano, Manuel Caballero Bonald, hicieron su entrada rodeados de antidisturbios. Pero la más esperada era la delegada de Justicia, Aurora Santos, recibida con gritos de "¡Consejera, dimisión!". Santos realizó su salida rodeada por policías que se abrieron paso entre codazos, causando ligeras lesiones a una funcionaria.

El juzgado de Violencia sobre la Mujer de Málaga nace, además, con la coletilla de insuficiente, según la fiscal de malos tratos, Flor de Torres. En 2004, Málaga registró 2.600 denuncias, una cifra que, según admite la titular del nuevo juzgado, parece que no va a cambiar. "Escasa de trabajo no voy a estar", dijo González que, hasta ahora, ha estado al frente de juzgados de Primera Instancia e Instrucción (que atienden tanto causas civiles como penales) en Linares, Algeciras y Fuengirola. La magistrada consideró que la principal dificultad de su nuevo destino será "tener que llevar todo; desde detenidos, hasta celebración de juicios rápidos, pasando por órdenes de protección, celebración de juicios de faltas y juicios civiles".

El aterrizaje de María Eulalia Blat en el nuevo juzgado de Sevilla también se salió de lo normal. La jueza, que proviene de un juzgado de Familia de Tarragona, pasó media mañana encerrada con varios compañeros en su despacho mientras fuera, los gritos y pitidos de los manifestantes no cesaron en tres horas. Seis de los ocho funcionarios a su cargo secundaron la huelga y la jueza tuvo que esperar hasta las 13.00 para comenzar a trabajar.

Blat se lo tomó con humor e invitó a los periodistas a reunirse con ella "unos días más tarde, cuando haya más tranquilidad". Sorprendida por los gritos y por la estrechez de su despacho, la magistrada terminó el día con cinco casos sobre la mesa. Un espejismo para las 4.837 denuncias de maltrato que tramitaron los juzgados de Sevilla en 2004. El juez decano de Sevilla, Federico Jiménez Ballester, consideró el nuevo órgano "insuficiente por el gran volumen de asuntos".

La responsable del nuevo juzgado de Granada, Cristina Cueto (33 años), se lo tomó sin embargo de forma más positiva y pidió tiempo para comprobar si los medios son bastantes. "Dentro de seis meses veremos si es necesario crear nuevos juzgados", dijo. La juez, destinada antes en un juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Baeza y en el número 5 de lo Social de Santa Cruz de Tenerife, tendrá que enfrentarse a un tremendo volumen de trabajo. Los juzgados de Granada resolvieron 2.435 casos de maltrato en 2004. Ayer se encontró con el primero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de junio de 2005