Una directiva europea que costó años de negociación y que no ha logrado terminar con el secreto bancario de algunos países entra hoy en vigor. Es una directiva, sin embargo, que supone una cierta revolución en el mundo de las finanzas porque dotará de mayor control a los depósitos abiertos en países que disfrutan del secreto bancario. Suiza, Bélgica, Luxemburgo y otros territorios que en cierta forma funcionan como paraísos fiscales tendrán que liquidar a partir de hoy parte de los intereses de los productos bancarios que detenten ciudadanos de otros países de la UE, lo que podría reducir drásticamente la evasión fiscal en Europa.
La directiva de la fiscalidad del ahorro, nombre oficial de esta norma, se aprobó hace dos años tras 15 de arduas negociaciones. La norma no sólo se aplica a los 25 países de la UE. Afecta también a cinco países terceros (Suiza, Andorra, Liechtenstein, Mónaco y San Marino) y a 10 territorios dependientes o asociados (Guernesey, Isla de Man, Jersey, Antillas Holandesas, Aruba, Anguila, Islas Vírgenes Británicas, Islas Turcas y Caicos, Islas Caimán y Montserrat).
Los que disfrutan de secreto bancario (los cinco no comunitarios más Austria, Bélgica y Luxemburgo) y seis paraísos fiscales (Guernesey, Jersey, Isla de Man, Islas Vírgenes Británicas, Islas Turcas y Caicos y Antillas Holandesas) liquidarán parte de los intereses de los beneficios de los depósitos bancarios a los países de origen de los titulares. A partir de ahora y durante tres años habrá que liquidar el 15% de los intereses. Desde julio de 2008 hasta julio de 2011, el 20% y, finalmente, a partir de julio de 2011, el 35%.
Para el resto de territorios sin secreto bancario, la directiva implanta un intercambio de información entre las autoridades fiscales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de julio de 2005