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OPINIÓN DEL LECTOR

El negocio de Tussam

Esta empresa que pagamos entre todos ha perdido un millón de viajeros en solo 6 meses. Y ocho millones desde 1999; digno de Libro Guiness. A este paso los autobuses serán una especie en extinción. El gerente de Tussam debe ser depuesto por dos motivos: mala gestión y mala fe. Es obvia la mala gestión: líneas deficientes, retrasos, averías.

Explico lo de la mala fe: de nada sirvió el clamor popular para que no suprimiese el bonobús sin transbordo; él se escudó en que eso era bueno para nosotros (?) y para los parados, que viajarían gratis. A día de hoy hay sólo 800 parados en toda Sevilla que viajan gratis y 9 millones que no viajamos. Y él lo sabía. En una ciudad como ésta en la que el tráfico es un infierno a 45 grados a la sombra, la mayor aportación de este gerente es haber cambiado todas las marquesinas antiguas por otras de diseño que dejan pasar aún más el sol; sin comentarios. ¿Sabían que el terreno de las cocheras de Tussam está contaminado por hidrocarburos (procedentes de años de filtraciones de combustible) al punto de que hasta un colegio que se iba a construir posiblemente no se construya? La descontaminación la pagaremos todos. El gran negocio que este señor nos vendió se ha convertido en humo. Y los sevillanos, siempre tan sufridos, no piden su dimisión. Bueno, aquí hay uno que sí. Que pongan a alguien con estudios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005