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OPINIÓN DEL LECTOR

Sevilla sin sonómetro

"La inteligencia es la facultad humana inversamente proporcional a la capacidad de soportar ruido". Siguiendo estas palabras de Shopenhauer, tan desdeñadas en esta ciudad que han tenido que ser recordadas en selectividad este año, os invito a asomaros a la calle Infantes número 10 y contemplar el diario espectáculo circense que se celebra allí protagonizado por obreros que, como si de trogloditas embrutecidos se tratase, han tenido la brillante idea de limpiar los escombros pegados a una cuba con un mazo, transformándose ésta en un bombo gigante, a cuyo son sincopado por regüeldos, quizá, el encargado, por la cara de extrañeza que puso cuando me queje, espera que bailemos los vecinos.

Cansado de quejarme a la policía de Sevilla, que me dice que, atención: "No hay ni un sonómetro en Sevilla para comprobar el ruido", he optado por haceros partícipes de esto, para que juzguéis si es justo tener que tolerar tales actos de vandalismo contra la inviolabilidad del domicilio privado y salud psíquica y física por la pasividad de unos y el poder de otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005