La Policía Local de Sevilla tendrá potestad para multar a los dueños de los llamados coches-discotecas, vehículos que hacen funcionar el equipo de música a un volumen excesivo. Este fenómeno se ha convertido en los últimos años en una de las principales causas de quejas de los vecinos de zonas de movida, pero, según explicó ayer el concejal de Medio Ambiente, Rafael Pineda (PSOE), hasta ahora era difícil combatirlo porque para sancionar a sus dueños había que medir el volumen del sonido, una labor que resulta "muy compleja". "Suelen estar en zonas con más ruido alrededor y, además, en cuanto el individuo ve aparecer a la policía, quita la radio y ya no se puede medir", explicó Pineda.
El gobierno municipal llevará al próximo pleno una modificación en la ordenanza de ruidos que deja en manos de la Policía Local la decisión de multar a estos coches. Para introducir este cambio, el gobierno incluirá un nuevo apartado en el artículo 37 de la normativa municipal. El nuevo texto prohíbe hacer funcionar los equipos de música en los vehículos con las ventanas, las puertas, el maletero, el techo, el portón o el capó abiertos si, "a juicio" de los agentes de la Policía Local, el volumen es "excesivo" y "genera molestias inadmisibles". La nueva norma valdrá también para las motocicletas, los ciclomotores y cualquier vehículo con equipo de música.
La ordenanza prevé tres tipos de sanciones. Las infracciones "leves" se multarán hasta con 750 euros; las "graves", hasta con 1.500; y las "muy graves", hasta con 3.000 euros. Según Pineda, la norma podrá estar en vigor a mediados de septiembre y durante las primeras semanas de su aplicación las multas serán menores, entorno a 150 euros. "Empezaremos dando un toque de atención, pero luego iremos subiendo la cuantía", señaló Pineda, quien defendió que las sanciones económicas resultan "más efectivas" que la retirada o la inmovilización del vehículo.
El gobierno municipal prevé crear una base de datos de los coches-discotecas multados para poder contar como infracciones graves o muy graves los casos reincidentes. "No tratamos de impedir que la gente escuche música en su coche, quien se vaya al Charco de la Pava [en la Isla de la Cartuja] no tendrá problemas", afirmó el concejal. "Sólo perseguiremos a los que molestan porque nuestra obligación es proteger a los vecinos", afirmó.
La modificación del artículo 37 de la ordenanza de ruidos que se llevará al próximo pleno facultará también a la policía para inmovilizar los vehículos a motor que circulen "con tubos de escape resonantes, silenciadores falsos, huecos o anulados, sin silenciador o a escape libre", otra de las situaciones que más molestias generan por la noche.
La portavoz de la Plataforma por el derecho al Descanso, Dolores Dávila, calificó ayer como "muy positivas" las medidas anunciadas por el concejal de Medio Ambiente, aunque pidió al Ayuntamiento que las complemente con "más presencia policial".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005