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Reportaje:

Guías de sus propias obras

El Museo de Jaén acoge una muestra con trabajos realizados por sus voluntarios culturales de la tercera edad

Diez años como guía en un museo dan para mucho, incluso para que uno se convierta en protagonista de una exposición. Esto es lo que le ha ocurrido a Antonio Caballero (Sevilla, 1923), que hasta el próximo 15 de julio expone algunos de sus trabajos en el Museo de Jaén junto a otros siete compañeros, todos ellos guías voluntarios de la tercera edad del museo de la capital. Natividad Joyanes (Jaén, 1939), Andrés Rodríguez (Linares, 1947), José Felguera (Jaén, 1939), Rafael Serichol (Toledo, 1939) y Francisco Romera, (Martos, 1935) son el resto de artistas cuyas obras cuelgan de las paredes de la sala temporal, un lugar que también ha acogido obras de Goya, Sorolla y José Nogué, entre otros.

Aunque la mayoría de ellos califica sus trabajos de "humildes" y "sencillos", lo cierto es que esta muestra es una de las más emotivas de todas las organizadas por este museo y la Delegación Provincial de Cultura. "Con este gesto queremos corresponder a la generosidad y entrega de nuestros voluntarios que viven el arte de una forma muy especial, tanto dentro como fuera del centro", subraya José Luis Chicharro, director del museo. Y añade: "El sueño de muchos artistas es ver expuesta su obra en un museo, y ellos lo han conseguido por méritos propios".

Antonio y sus compañeros son un ejemplo de que existe vida después de la jubilación. "Con 82 años, uno todavía se siente útil por servir a la comunidad. Además, me dedico a una actividad que siempre me ha apasionado y, al mismo tiempo, ocupo mi tiempo libre, que a nuestra edad es de 24 horas al día", indica Antonio, quien expone una serie de bodegones, paisajes y retratos.

La mayoría de los protagonistas de esta exposición es autodidacta y no fue hasta su jubilación cuando comenzaron a participar en cursos de pintura ofrecidos por la Escuela de Arte José Nogué y la Universidad Popular Municipal. Es el caso de José Felguera, emigrante en Francia y mecánico; Rafael Serichol, militar retirado, o Andrés Rodríguez, cocinero.

"Ahora no hay exposición que se me resista, ya sea dentro o fuera de Jaén", confiesa este último, quien recuerda cómo antes de "debutar" como guía, practicó con familiares y amigos. "Todo el mundo, pequeños y mayores, deben visitar el museo porque es de todos. Muchos desconocen los impresionantes conjuntos ibéricos que poseemos, incluso que tenemos un Picasso en la colección de Bellas Artes", destaca Andrés.

En total son 20 los voluntarios culturales adscritos a este centro museístico. Cada día, dos de ellos acuden hasta sus instalaciones para seguir estudiando sus fondos y hacer partícipes a los espectadores del disfrute del arte.

Para ello se han formado durante cerca de tres meses con María de los Santos Mozas, la responsable de los cursos para los voluntariados culturales que "quieran saber enseñar el museo". "Se les ha impartido conocimientos teóricos y prácticos, por lo que están capacitados perfectamente para desarrollar la labor de guía", afirma Mozas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005