El Gobierno catalán está compuesto por 16 consejeros, pero Convergència i Unió (CiU), tras año y medio de legislatura del tripartito, sólo salvaría a cinco. "Como a Maragall no lo podemos cambiar, que cambie a su Gobierno", reclamó ayer el líder de la oposición, el convergente Artur Mas, a la hora de hacer balance de este año y medio del tripartito de izquierdas.
Los nacionalistas ven al Ejecutivo de izquierdas sin "liderazgo, cohesión y proyecto", y a quien lo dirige, "en otro mundo". "Sería un milagro que funcionara", proclamó Mas. Ante esta situación de "mal gobierno", Convergència i Unió exigió una amplia reestructuración gubernamental que empiece por el primer consejero, Josep Bargalló -"porque no existe", aseguró Mas-, y continúe por otros 10 consejeros. Todos menos los de Relaciones Institucionales, Joan Saura; Economía y Finanzas, Antoni Castells; Salud, Marina Geli; Comercio y Turismo, Josep Huguet, y Gobernación, Joan Carretero, a quienes CiU salva de la purga.
Entre los que deberían cesar, Mas nombró al titular de Política Territorial, Joaquim Nadal, por la crisis del barrio del Carmel, y a la de Interior, Montserrat Tura, por el informe de los Mossos d'Esquadra que, según CiU, propugnaba la destitución de la cúpula policial nombrada por el anterior Gobierno nacionalista y que realmente nunca se llegó a materializar.
Los nacionalistas exigen esta reestructuración a la espera, manifestó Mas, de la celebración de las próximas elecciones autonómicas, en las que aspiran a que se produzca un cambio al frente de la Generalitat. No obstante, el jefe de la oposición señaló: "No existe la seguridad de que las cosas vayan a mejor [con la reforma del Ejecutivo], pero es que peor no puede ir".
En un documento de 58 páginas que recoge las críticas al tripartito, Mas subrayó la "poca influencia" del Gobierno catalán en el Gobierno "amigo" de José Luis Rodríguez Zapatero, el "desprestigio y la mala imagen" de Cataluña, su "incapacidad" para generar confianza y su obsesión por "ocupar el poder pero sin ejercerlo".
Los portavoces del tripartito salieron ayer en su defensa. El consejero portavoz, Joaquim Nadal, afirmó que Artur Mas "ha perdido los papeles" y le instó a "aprender a hacer oposición". El ecosocialista Joan Saura, consejero de Relaciones Institucionales, consideró que Mas "pierde legitimidad" porque su reclamación "es exagerada" y "fuera de toda lógica".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005