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COMUNICACIONES

La sentencia de EE UU contra el P2P no influirá en las operadoras españolas

Un tribunal culpa a dos empresas de intercambio de archivos del uso ilegal del programa - Ono: "No somos nosotros los que debemos evitar la piratería" - Telefónica: "Ni se penaliza, ni se relega, ni se discrimina el tráfico"

La sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso Metro Goldwyn Mayer contra Grokster, que responsabiliza a dos empresas el uso ilegal de su programa de intercambio de archivos con derechos de autor en las redes peer two peer (P2P), no cambiará la política comercial de las operadoras españoles.

El Grupo Auna explica que la operadora está trabajando en la aplicación de tecnologías de protección permanente, como la Gestión de Derechos Digitales (DRM), para ofrecer intercambio legal de contenidos mediante P2P en Internet y el móvil. Auna no ha especificado cuándo ni cómo lanzará esta iniciativa comercial.

Ono ha puesto en marcha recientemente un sistema para dar preferencia al tráfico web o de correo electrónico frente al P2P, en caso de saturación de su red, pero siempre desde un punto de vista técnico: "Vivimos de la banda ancha, no somos nosotros quienes debemos evitar la piratería", ha afirmado a Ciberp@ís un portavoz de la compañía.

Este portavoz explica que durante la implantación del nuevo sistema se ha limitado por error el tráfico P2P a algunos clientes, pero cuando entre en funcionamiento no limitará nada, sino que dará prioridad al tráfico: "Se bajará el 1% del P2P para mejorar la capacidad de navegación, pero aún no ha sucedido porque es un sistema pensado para cuando se sature nuestra red y no hemos llegado a esa circunstancia".

En cuanto a los proveedores de ADSL, Jazztel, Wanadoo y Terra aseguran que no están limitando las comunicaciones P2P. Roberto Porras, director de Acceso de Terra España, asegura: "No es tan sencillo dar prioridad a un tipo de tráfico o saber si una descarga es de material legal o ilegal. Además, la red es de Telefónica y es ella la que gestiona estos asuntos".

Fuentes de Telefónica afirman que no se da prioridad a ningún tráfico. "Ni se penaliza, ni se relega, ni se discrimina en absoluto. No tenemos ningún tipo de restricción respecto a tráficos. En cuanto al aspecto legal, Telefónica acata la legislación española y comunitaria, no la de Estados Unidos". La sentencia contra las redes P2P abre un periodo de incertidumbre en la industria del ocio, representada por la demandante MGM, y la tecnológica, representada por Grokster. Algo que viene ocurriendo históricamente.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos no condena directamente a Grokster y Stream Cast Networks, propietaria del sistema P2P Morpheus, sino que dictamina genéricamente que "quien distribuye un aparato con el objetivo de promocionar su uso para infringir los derechos de autor es responsable de los delitos que realicen con él terceras personas".

Grokster y Morpheus forman parte del P2P comercial. Son programas de pago que, en su versión gratuita, obligan a los usuarios a ver anuncios y les instalan programas espía. No es el caso de las redes eMule y Bittorrent, totalmente gratuitos y de código libre.

Michael Wiess, jefe de Stream Cast Networks, habló de la sentencia: "Morpheus y Grokster no han perdido. Ahora tenemos que ir a otro juicio para que se determine si incitamos a violar derechos de autor; en caso afirmativo no habrá oportunidad de refutar lo que ha dicho el Supremo".

La sentencia es una más en este largo caso que empezó en 2001, cuando la Recording Industry Association of America (RIAA) y la Motion Picture Association of America (MPAA) denunciaron a Grokster y Stream Cast por violación de derechos de autor. Entonces empezó una serie de juicios y apelaciones en los que las redes P2P fueron siempre absueltas.

De aquí la sorpresa de los seguidores de este caso y también la alegría de los representantes de la industria del ocio. Dan Glickman, presidente de la MPAA, lo ha calificado de "victoria histórica" y la RIAA ha destacado que "fortalece el futuro digital para los negocios en línea legítimos, incluidas las redes de intercambio. Operadores de P2P: queremos trabajar con vosotros".

Las SGAE se felicitaban de la sentencia. "Envía un claro mensaje desde Estados Unidos, que tendrá eco en todo el mundo, ratificando que las empresas de servicios P2P no pueden utilizar la propiedad creativa de los autores, compositores y otros derechohabientes para potenciar sus propios negocios a costa de los creadores. Los proveedores de servicios de Internet son responsables de los actos ilícitos de terceros".

La Electronic Frontier Foundation cree que la sentencia no aclara qué significa que "un servicio instigue a intercambiar material protegido", lo cual causa incertidumbre legal y una amenaza constante de litigios para las empresas.

Jason Schultz, de EFF, afirma: "Esta sentencia da un tremendo poder sobre los propietarios de contenidos para dictar qué tipo de tecnología debe estar al alcance de los consumidores". Otros son más optimistas, como el abogado Javier Maestre: "El P2P sigue siendo perfectamente legal y lo seguirá siendo, en tanto no se demuestre que la voluntad del diseñador del programa es favorecer intencionadamente la violación de derechos de autor".

La revista Wired ha publicado un duro editorial contra la industria del ocio: "Con esta nueva sentencia el Supremo sólo retrasa la muerte de la vieja forma de hacer las cosas, y pospone el nacimiento de nuevas estrategias construidas encima de las imparables tecnologías P2P. Ya es hora de que la industria del entretenimiento acepte lo inevitable y deje de usar los tribunales para poner a raya a las nuevas tecnologías".

Grokster representa a la segunda generación de tecnologías P2P. Napster, que sufrió una persecución legal parecida y acabó cerrando, era la primera generación. EMule y Bittorrent son la tercera y la más popular en la actualidad. Aunque aún no han recibido denuncias directamente, la industria del ocio lleva meses persiguiendo a sus usuarios y sitios con enlace.

El profesor de derecho Mark Schultz ha escrito un ensayo sobre la sentencia: "Bittorrent y su creador pueden estar tranquilos. Los servicios que incitan al intercambio de archivos con ánimo comercial, como el desparecido Suprnova.org, que ponía anuncios en su web y enlaces a material con derechos de autor, pueden tener más problemas. La sentencia se refiere a los malos actores, no a la mala tecnología".

Schultz añade que Bittorrent nació como una red donde intercambiar conciertos de músicos amigos de su creador, Bram Cohen, no con la intención de infringir derechos de autor. En cambio, dice, "Grokster y Streamcast nacieron para capturar la vasta audiencia de Napster, ya conocida por infringir los derechos de autor; nunca intentaron filtrar el material ilegal. Querían hacer dinero".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005