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Una dosis mortal de desolación

Por si fuera poca la inquietud que han sembrado los editores en este 21º Encuentro de la Edición, ayer los sabios dieron la puntilla. En una mesa redonda moderada por el rector de la Universidad Autónoma de Madrid, Ángel Gabilondo, se describió algo parecido al Apocalipsis. El escritor y profesor de la Universidad de Barcelona Juan Ramón Capella dejó al personal sin aliento. Habló desde su experiencia docente de la miseria pedagógica con la que los estudiantes llegan a la universidad: "Ni siquiera los mejores son capaces de expresarse por escrito". No se trata únicamente del absoluto desconocimiento de la ortografía, sino de "la aberrante puntuación, de una grafía disparatada, que muestran la inexistencia de hábitos de lectura y de escritura". "Tienen además una ignorancia supina de la Historia: no saben si fue antes el Imperio Romano o la Revolución Francesa". "La Generación PlayStation ha llegado a la universidad", dijo Capella. "Divertirse hasta morir. En esto consiste la educación real que ahora funciona. La industria cultural ha convertido la educación en un divertimento. Ahora llegan los nuevos bárbaros".

Los pedagogos, según Capella, se han "vuelto locos". "Incluso pretenden que el placer de la lectura se convierta en exámenes". "Hay un abismo entre la cultura de élite y la cultura de masas". Es terrible, concluyó. "Pero creo que, al menos durante un tiempo, tendremos que defender la cultura de élite ante el barbarismo social".

Los libreros

El profesor de la UNED y escritor José María Ripalda fue algo más positivo. Tras explicar que se vive una época "de enorme dispersión", explicó que, en su caso, en la Universidad a Distancia, se encuentra con alumnos muy preparados que, generalmente, ya han hecho una carrera y que estudian una segunda porque les gusta. Aunque coincidió finalmente con el punto de vista pesimista de su colega. "No estoy seguro de que haya en el mundo más comunicación por el simple hecho de que haya más información".

El periodista Sergio Vila-Sanjuán, comisario del Año del Libro y de la Lectura Barcelona 2005, intentó poner una nota de optimismo explicando lo bien que funciona esta iniciativa, pero el personal ya estaba atrapado por el sabio pesimismo.

Gabilondo, irreductible, hizo un serio llamamiento a favor de la investigación: "Para ello, es indispensable que haya bibliotecas". "Son indispensables", afirmó.

Todos los asistentes a la mesa redonda sobre Coordenadas de la cultura hicieron un llamamiento a favor de la continuidad de las librerías. "Éste es un acto de admiración a los libreros. Bienvenidos sean los libreros que no son sólo tenderos", dijo Gabilondo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005