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CUMBRE DEL G-8 | La agenda

Violentos enfrentamientos entre policía y manifestantes

Gleneagles

La policía británica y manifestantes radicales protagonizaron numerosos enfrentamientos durante todo el día en los aledaños de la cumbre. La policía había cortado desde primera hora de la mañana casi todas las carreteras que conducen al hotel Glenagles, el lugar en el que se reúnen los mandatarios de los ocho países más industrializados del planeta.

Llegar a Gleneagles, un rústico complejo hotelero situado en el centro de Escocia, a caballo entre Glasgow y Edimburgo, era extraordinariamente difícil desde la primera hora de la mañana. Incluso los autobuses fletados por la organización para transportar a los medios acreditados y otros participantes tenían dificultades para llegar y tardaron en algunos casos hasta cuatro horas en cubrir el trayecto de unos 70 kilómetros desde Edimburgo.

Mientras policías y activistas confraternizaban en gasolineras y puestos de control a primera hora de la mañana, la autopista apenas registraba más tráfico que el de ciclistas y peatones camino de las manifestaciones y desorientados taxistas que a duras apenas encontraban auxilio en los policías destacados en los cruces, muchos de ellos desplazados a Escocia desde el norte de Inglaterra y sin más instrucciones que las de no dejar pasar a nadie.

La confraternización acabó pronto, con los incidentes vividos a media mañana en la localidad de Stirling, cuando un grupo de radicales atacó coches y comercios con barras de hierro e intentó cortar las carreteras y la vía del tren. La policía decidió entonces retirar el permiso de manifestación a un grupo de 5.000 personas a los que había habilitado un recorrido para que pudieran concentrarse en un punto situado a unos 500 metros de Gleanegles. Los manifestantes empezaron a concentrarse en la calle mayor de Auchtherarder, cercana también a Gleneagles y vía de acceso para los participantes en la cumbre.

La policía decidió después autorizar la manifestación, que empezó en tono festivo. Aunque la mayoría de manifestantes respetó el recorrido pactado con la policía, un grupo de varios cientos, quizás un millar, llegó a romper el primer cordón policial y se enfrentó en incidentes aislados pero violentos con la policía. Hubo varios heridos, aunque la policía sólo facilitó la cifra de bajas en sus propias filas: 20 agentes, de los que cinco tuvieron que ser tratados en un centro médico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005