Las contestaciones contra el G-8 no se limitaron a las calles de Edimburgo sino que se trasladaron hasta el África subsahariana, el continente que más espera de las decisiones de los países ricos. La ciudad de Fana, en el oeste de Malí, acoge desde ayer el IV Foro de los Pueblos, especie de cumbre de los pobres en oposición a la cumbre de los ricos. Unos 2.000 representantes de ONG africanas, americanas y europeas -entre ellas numerosas asociaciones de campesinos- se reúnen en Fana para discutir sobre el desarrollo en África.
"Queremos decir no al empeoramiento de los términos de intercambio entre el norte y el sur del mundo", declaró Barry Aminata Touré, presidenta de la Coalición de Alternativas Africanas a la Deuda (CAD), el principal organizador del encuentro. El gran tema de debate será el problema que las ayudas financieras a los productores occidentales causan a las economías africanas. Sólo en el sector del algodón los subsidios de los gobiernos occidentales a sus productores causaron una pérdida estimada de 600 millones de euros a los campesinos africanos entre 1998 y 2003, según la CAD. La elección de Fana como sede de la cumbre es simbólica, pues es una de las mayores ciudades productoras de algodón de Malí.
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Touré insistió en que "esa cumbre de los pobres debe contribuir a reforzar el contrapoder ciudadano, poner a los gobiernos africanos y los de los países ricos frente a sus responsabilidades". Como recordó un abogado presente en Fana, "no basta con perdonar la deuda o decir que África es una prioridad. Es necesario que los africanos participen en su futuro".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005