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OPINIÓN DEL LECTOR

Aprendiendo

Decididamente, a mis 75 años, soy un ingenuo. Yo creía que: A) El Samur llegaba con una media de unos pocos minutos. B) Las ambulancias estaban conectadas con sus centros operativos. C) Todas las personas que se mueven alrededor de los enfermos tenían una actitud humanitaria para no hacerles más dolorosa la situación.

En la tarde del 9 de junio de 2005, dos frenazos de un autobús -línea 32 de la EMT, en un recorrido menor de tres metros a la salida de la plaza de Benavente- derribaron a mi mujer (69 años), rompiéndole dos costillas. Se desalojó el autobús y en él quedamos nosotros esperando al Samur llamado por el conductor.

Ahora ya sé que: 1) El Samur puede tardar 40 minutos en llegar a la plaza de Benavente. 2) El conductor de la ambulancia se negó a evacuarnos al sanatorio ICE, Urgencias de Sanitas, en la calle de San Bernardo, porque yo no supe decirle el número de la calle donde está el sanatorio y él no tenía "obligación de saberlo" y el teléfono móvil que llevaba en el bolsillo era de su "propiedad".

Mi mujer fue atendida correctamente por el médico del Samur hasta dejarla ingresada en el servicio de Urgencias del hospital Gregorio Marañón; yo tuve que ir en un taxi.

En una situación tan dolorosa para nosotros hemos tenido la desgracia de ser el garbanzo negro de la atención del Samur. Deseamos mas fortuna para los usuarios de este servicio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005