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COLUMNA

¡Madrid!

Lo importante no es ganar, sino participar. Lo importante no es vencer, sino luchar. Estos y otros virtuosos lemas, que lo mismo sirven para un equipo de fútbol que para una coalición bélica, se reflejaron con abundancia en la presentación realizada ayer, en Singapur, por la ciudad de Londres. Cuando vi la dicha exhibición comprendí que iba a ganar Tony Blair por arrasamiento.

¿Cómo se lo explicaría a ustedes? Si yo, que no he conocido otra opresión que la franquista, sentí el frío soplo del Pavlov colonial en mi cogote, ¿qué no habrán experimentado los miembros del cuerpo votante, tan cercanos muchos de ellos al British Empire y a su sucesora, la Commonwealth? Y recluidos nada menos que en el Raffles, hotel así llamado en memoria del conquistador británico de Singapur. ¿No era para rendirse?

En comparación con el resto de las presentaciones, incluida la nuestra, animosa y emotiva, la de los ingleses me pareció una severa demostración de fuerza. Ahí estaba la Metrópoli por excelencia, la Madre de todas las invasiones, la Leona de Europa: con su probada afición al deporte, desde las regatas universitarias hasta las cabalgadas palaciegas, pasando por las sufragistas que tiraban al arco y los carros de fuego que corrían en pololos. Con sus amenidades urbanas (de Shakespeare a la Torre de Londres, del Soho al Cadalso). Por san Jorge, qué alarde. Sólo Esperanza Aguirre, en su Momento Thatcher (dijo, en inglés, que su gobierno ha invertido mucho en sanidad), se les acercó levemente.

Y estaba, además, el Toque Blair para poscolonialismos posmodernos: la multiculturalidad (en Londres se hablan 300 lenguas, muérete), y la necesidad de "ofrecer una esperanza a la juventud". Estaban el negrito africano hambriento que en 2012 ganará una medalla, y Nelson Mandela, apoyando la candidatura. Blair, con la ayuda de Bob Geldof, siente la Llamada de la Selva en los últimos tiempos, muy convenientemente, para hacernos olvidar lo mucho que ha contribuido a que los supervivientes de Bosra puedan un día u otro competir en unos Paraolímpicos.

Cálmate, nena. Lo importante no es ganar, sino participar. Lo importante no es vencer, sino luchar. Pero qué ganas tengo de que les llueva en agosto de 2012.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005