"Cuando un Estado cercena la libertad de enseñanza está cercenando libertades fundamentales y socavando la democracia. Esto es el mejor caldo de cultivo para un Estado totalitario", dijo ayer el arzobispo de Toledo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Antonio Cañizares, en clara alusión a la Ley Orgánica de Educación (LOE) elaborada por el Gobierno. Cañizares, que participó en el seminario Las relaciones Iglesia-Estado de los cursos de verano de la Universidad San Pablo CEU, aseguró que la igualdad de oportunidades no está reñida con el principio de libertad religiosa: "Debe darse es una enseñanza para todos pero como cada uno quiera ser educado conforme a sus propias convicciones", afirmó.
El arzobispo opina que "la zonificación
[que a los alumnos tengan que escoger entre los colegios que están más cerca de su domicilio], tal y como se está aplicando, vulnera la libertad". "Los inmigrantes, por ejemplo, no pueden tampoco elegir centro educativo. A muchos que vienen de Hispanoamérica les gustaría matricularse en un centro católico y no pueden hacerlo porque no se lo permite la zonificación", señaló. Para Cañizares, la enseñanza religiosa no tiene "el rango que merece" dentro del sistema educativo y "esto supone una pérdida de referencia moral y religiosa entre los jóvenes de gravísimas consecuencias".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de julio de 2005