La ola de calor que entró el viernes en Cataluña se dejó notar ayer con intensidad en las zonas del interior. En varias localidades de Lleida, por ejemplo, se alcanzaron temperaturas de hasta 40 grados. En el litoral, en cambio, la presencia del viento evitó que los termómetros se dispararan y se registraron temperaturas cercanas a los 35 grados.
El Departamento de Salud mantuvo ayer activado en todo el territorio, a excepción de los Pirineos, el plan para prevenir los efectos del calor, destinado especialmente a los mayores de 75 años, a los bebés y a los enfernos crónicos. Desde el pasado viernes, los centros de atención primaria multiplican las visitas a domicilio o telefónicamente a estos colectivos, a los que se dan consejos para combatir el extremo calor, que se mantendrá hasta mañana.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de julio de 2005