Rosario Arévalo, consejera de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, presentó ayer su dimisión irrevocable tras el incendio de Guadalajara que costó la vida a 11 de los 12 integrantes de un retén de extinción.
En la carta de dimisión dirigida por Arévalo al presidente de la comunidad autónoma, el socialista José María Barreda, la consejera explica que "las circunstancias" le obligan a "asumir la responsabilidad política de los acontecimientos", y recuerda que no es una persona a la que guste "aferrarse al cargo a toda costa, como han hecho algunos dirigentes del PP".
Arévalo, cuya renuncia se formalizará tras su comparecencia el próximo lunes en el Parlamento de Castilla-La Mancha, deja el cargo con la "conciencia de haber intentado hacer bien las cosas, pero con el sufrimiento personal y la sensación de impotencia por no haber podido evitar las consecuencias de los accidentes fatales".
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de julio de 2005