Han empezado a circular las nuevas unidades de la línea 5 del metro que vienen a "sustituir y ampliar" a las actuales. He leído en la prensa que ampliando de 25 a 33 convoyes se reduciría la frecuencia de paso en 13 segundos. ¡Gran avance, sí señor! Visto el dinero invertido en los últimos años en las unidades actuales, uno, en su ingenuidad, querría pensar que no se va a echar ese dinero por la borda y que quizá se podría aprovechar para mejorar y dignificar un servicio que se pretende potenciar pero en el que las propias autoridades no parecen creer demasiado.
Sumando las nuevas unidades a una cantidad razonable de las actuales, quizá los usuarios tendríamos la sensación de que nuestros impuestos sirven para algo, no nos veríamos obligados a viajar como sardinas en tantas y tantas ocasiones, y podríamos dedicar parte de nuestra jornada no a esperar el metro, sino a actividades de más interés. Lo triste es que todo quedará en un sueño utópico y tendremos más de lo mismo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de julio de 2005