Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Carlos Meseses narra en 'Deltoides' la vida de un gimnasio de barrio

El escritor mallorquín Carlos Meneses Nebot (1969) acaba de publicar Deltoides (Rosel), una novela en la que describe las obsesiones de un grupo de personajes que acuden a un gimnasio de barrio en busca del cuerpo perfecto. La novela recrea la actividad diaria del gimnasio y la relación que mantienen entre sí sus clientes. Unos clientes que buscan compensar sus carencias y acabar con sus frustraciones a golpe de mancuerna.

Meneses confiesa llevar más de 15 años entrenando en diferentes gimnasios, y la experiencia que ha acumulado en este tiempo le ha servido para construir la atmósfera y los personajes que protagonizan esta historia coral. El autor retrata la parte más negativa de la práctica deportiva, ya que desde los adictos a los esteroides hasta la joven que quiere adelgazar para terminar con sus complejos, todos los personajes que describe acuden al gimnasio para combatir alguna frustración. "Cada uno de ellos demuestra sentirse solo y tener una baja autoestima, en algunos casos es más evidente que en otros", pero siempre son éstas las causas que les empujan a entrenarse de manera obsesiva, explica Meneses.

El escritor considera que la televisión y la publicidad de la sociedad actual han impuesto unos cánones de belleza que han contribuido a generar algunos complejos. En su anterior novela, Último asalto, recreaba los bajos fondos del mundo del boxeo pero, en su opinión, "esta historia es más cruda, porque está protagonizada por personas aparentemente normales" que viven acomplejadas. A pesar de haberse centrado en la parte más negativa del mundo que rodea a los gimnasios, el autor reconoce que éstos pueden proporcionar momentos placenteros, siempre que el entrenamiento no se convierta en una obligación ineludible.

Desde hace años, Carlos Meneses combina la escritura con su afición por el culturismo. En su opinión, el mundo de la pluma y el de la mancuerna no son tan diferentes entre sí, porque ambas actividades requieren una gran voluntad. "El escritor se esfuerza por pulir sus textos y busca, como el que acude a un gimnasio, la belleza", explica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de julio de 2005