El agricultor Juan Martínez Galdeano, de 39 años, falleció el pasado 24 de julio justo después de que cuatro guardias civiles le redujeran por la fuerza -le tiraron al suelo y cayeron sobre su pecho- a las puertas del puesto del instituto armado de Roquetas de Mar (Almería, 28.000 vecinos), según la Guardia Civil. La juez que investiga la muerte tomó ayer declaración a tres de los nueve agentes imputados por los hechos. Los guardias declararon que usaron contra el agricultor "la violencia adecuada a las circunstancias".
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Martínez llegó al puesto de Roquetas para pedir protección de un grupo de personas que, dijo, querían matarle tras un incidente de tráfico. Según la Guardia Civil, Martínez, un hombre corpulento, se mostró muy agresivo cuando, ante su estado de excitación, fue informado de que iba a ser sometido a la prueba de alcoholemia. Los agentes le redujeron y le esposaron de pies y manos. Fue entonces cuando, presuntamente, el teniente J. M. R., que está suspendido, le golpeó con una porra eléctrica, instrumento que no es reglamentario.
El agricultor pasó a estar detenido. Cuando era conducido al exterior del cuartel para trasladarle a la Policía Municipal y practicarle la prueba de alcoholemia, siempre según la Guardia Civil, se zafó de los agentes. Cuatro de ellos se abalanzaron sobre él y lo derribaron, momento en que pudo fracturarse el esternón. Poco después murió.
El secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, acudirá al Congreso para explicar lo sucedido. IU y PP reclaman la comparecencia del ministro, José Antonio Alonso. "Tomaremos medidas para que casos como éste no se repitan y para que sus responsables respondan por ello", declaró en Chile la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de agosto de 2005