Los campeonatos de España de natación, que ayer se cerraron en Calella (Barcelona), confirmaron el estancamiento que atraviesa la natación española. La competición, disputada tan sólo una semana después de que se clausurase el Mundial de Montreal, dejó para los anales un único récord, el del relevo 4x50 metros libre masculino, que ni siquiera logró superar la anterior marca. Con 1m32,11s, los nadadores del Sant Andreu sólo igualaron la anterior plusmarca.
Los discretos resultados de los nacionales, unidos a la mediocre actuación de la delegación española en Montreal y el continuo fuego cruzado entre los nadadores entrenados por Joan Fortuny y la federación española han desembocado en un plan estratégico que pretende llevar la natación española a la élite mundial. El plan, que se debatirá en un congreso convocado para noviembre, se desarrollará en 10 años, en los centros de alto rendimiento de Madrid y Sant Cugat y en numerosos centros territoriales.
"Partimos como ejemplo analítico del proyecto británico, pero incorporando las características e idiosincrasia de España", señaló Lluis Bestit, vicepresidente deportivo de la federación. "En el proyecto colaboran técnicos, directivos y nadadores, cuyas opiniones son especialmente valiosas", añadió.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de agosto de 2005