Propongo a la presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre, que no elimine el impuesto de sucesiones aunque lo tenga en su programa electoral, y que dedique el dinero recaudado por dicho concepto al cuidado, limpieza y mantenimiento de los bosques de nuestra comunidad.
Todos sabemos que el hecho de que ardan los bosques, como en Guadalajara, se debe a que no están limpios, porque ya no hay ganado que paste en ellos y tampoco son explotados como antaño, la resina es un ejemplo. Así es que llevan años sucios y las sucesivas administraciones no tienen dinero para limpiarlos.
En algún medio de comunicación he oído que para mantener limpio un bosque de la magnitud de lo que ha ardido en Guadalajara, harían falta unas veinte personas durante todo el año, lo que supondría un gasto aproximado de 500.000 euros.
Qué mejor que dedicar el dinero del impuesto de sucesiones a legar a las siguientes generaciones los bosques íntegros. La política neoliberal de eliminar impuestos no sirve para contribuir a mantener la naturaleza, ni la sanidad pública, ni la educación pública, porque luego no hay dinero público para sostenerlas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de agosto de 2005