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Salud construirá más centros en las zonas turísticas para reforzar la asistencia

En Girona la falta de médicos ha exigido la contratación de profesionales de Suramérica

Salou (Tarragonès) tiene poco más de 20.000 habitantes censados. En verano supera los 300.000. Esta circunstancia, común en el litoral catalán y especialmente acuciante en la Costa Dorada, ha motivado que Salud redefina sus criterios de planificación y prevea la construcción de nuevos centros de atención en las localidades costeras tarraconenses. En Girona la falta de profesionales ha exigido la contratación de médicos de Brasil, Perú y Guatemala.

"Hasta hace un año se planificaba teniendo en cuenta solamente el padrón", explica el delegado territorial de Salud de Tarragona, Josep Maria Sabaté, que admite un déficit de equipamientos para hacer frente a la campaña veraniega pese al esfuerzo de la Generalitat para incrementar la plantilla hasta el 40%. El Departamento de Salud distingue en sus estadísticas entre las visitas médicas comunes (de residentes habituales) y las extraordinarias (generadas por el turismo).

El único centro de atención primaria de Salou, el punto neurálgico del mundo turístico tarraconense, practica más de 50.000 visitas extraordinarias durante el verano. Cambrils (Baix Camp), que está pegado a Salou y cuenta con una población en vertiginoso crecimiento (alrededor del 7% anual sostenido desde hace cinco años), tiene hoy unos 25.000 habitantes y las mismas visitas médicas extraordinarias concentradas entre julio y agosto. Algo similar ocurre en Torredembarra (Tarragonès), Calafell (Baix Penedès), Roda de Barà (Tarragonès) y Mont-roig del Camp (Baix Camp).

Ante esta aglomeración de turistas, la Generalitat comenzará a construir este año nuevos centros en Salou, Cambrils y Mont-roig del Camp, y también está previsto abrir antes del final de la legislatura centros de atención primaria en Calafell, Segur de Calafell, Torredembarra, Altafulla y Roda de Barà. Al margen de estas obras, el próximo año estará abierto el nuevo hospital de El Vendrell, que recibe más de 350 visitas de urgencia diarias en pleno agosto, más que los grandes hospitales de la zona, como el Joan XXIII de Tarragona y el Sant Joan de Reus.En los centros de atención primaria (CAP) de las zonas veraniegas de la provincia Girona que no tienen un hospital de referencia en la misma población deben atender patologías o accidentes muy graves, con lo que los médicos se ven sometidos a una enorme presión. Esto requiere contar con profesionales muy cualificados, a los que resulta muy difícil atraer a causa de las malas condiciones laborales. Ahogamientos, paradas cardiorrespiratorias, infartos agudos de miocardio y accidentes de submarinismo o motos de agua son habituales en la costa norte de Girona.

El área básica de Roses, que cubre las poblaciones de Roses, Castelló d'Empúries-Empuriabrava, Pau, Palau-saverdera y Cadaqués, da servicio a una zona costera que, aunque tiene 30.000 habitantes censados, puede rebasar los 150.000 en los periodos veraniegos. No obstante, según admite la doctora Dolors Juscafresa, directora del Equipo de Atención Primaria de Roses (EAP), no se dan casos de grandes colapsos, aunque sí esperas en los momentos de mayor demanda de asistencia.

Entre las consultas más frecuentes de la población desplazada se encuentran las típicas patologías del verano: quemaduras solares, picaduras de insectos o animales marinos (medusas, arañas de mar, erizos), y heridas a causa de caídas en las rocas. Los profesionales de Cadaqués tienen comprobado que las heridas y los traumatismos son mucho más abundantes allí que en otras zonas costeras a causa de lo rocoso que es el terreno. Entre las patologías que se atienden en los CAP de la costa destacan también las faringitis, amigdalitis, otitis y gastroenteritis, y la agudización de patologías crónicas.

Plazas temporales

El principal problema de la asistencia veraniega es la falta de profesionales dispuestos a cubrir las plazas temporales. La mala retribución económica, principalmente de las guardias, y las dificultades para encontrar vivienda a precio razonable son los principales problemas. La doctora Juscafresa critica la escasa colaboración de algunos consistorios a la hora de proporcionar vivienda a los médicos. "El turismo es la fuente de riqueza de la mayoría de los ayuntamientos, pero no se implican en los esfuerzos para atraer al personal sanitario que debe tratar a los turistas si se ponen enfermos", lamenta. Los refuerzos para cubrir las vacantes llegan del lugar más impensable. Este verano hay profesionales de Soria, Zaragoza, Brasil, Perú y Guatemala. Suramérica se han convertido en la única esperanza.

Una de las demandas que originan mayor volumen de trabajo son las recetas de enfermedades crónicas. Los pacientes desplazados no acostumbran a llevar las recetas necesarias desde su lugar de residencia habitual. Además, algunos jubilados europeos que pasan en Cataluña grandes temporadas sin ser residentes piden las recetas en su lugar de estancia porque les resultan gratuitas, a diferencia de su país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005