Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:ATLETISMO | Campeonatos del Mundo de Helsinki

Gatlin es el rey

El estadounidense vence en los 100 metros, destroza a sus rivales y bate a un fantasma, el ausente Asafa Powell, plusmarquista mundial - La sueca Carolina Kluft, de 22 años, se corona en el heptatlón. Su capacidad para transmitir alegría es una bendición - Discreto papel de los españoles en las finales, en las que sólo destacó María Vasco, cuarta en los 20 km marcha

Justin Gatlin corrió contra un fantasma, y ganó. No era fácil. Asafa Powell, el hombre que había batido el récord mundial de 100 metros en junio, no estaba en Helsinki. Cualquiera que fuera el resultado, podría acotarse que el atleta más rápido del planeta no había corrido. De alguna manera, Powell era el ganador desde el sofá. Ni la nómina de velocistas invitaba a pensar en una gran carrera, ni las condiciones ayudaban. Helsinki no es Atenas. Quince grados menos de temperatura no son precisamente la garantía de una gran marca. Se necesitaba algo muy especial para convertir una final de aspecto intrascendente en una carrera que obligara a sacar consecuencias. Sólo un atleta podía hacerlo: Justin Gatlin. Y lo que hizo fue excepcional.

MÁS INFORMACIÓN

Gatlin destrozó a sus adversarios, pero hizo algo más: batió a un fantasma. Ocurrió exactamente lo contrario de lo que se esperaba. No es Gatlin el que tendrá que demostrar su superioridad sobre Powell. Será el jamaicano el que deberá demostrar que es capaz de competir con el campeón. La marca de Gatlin dice bastante: 9,88 segundos en Helsinki es algo prodigioso. 9,88 segundos sin rivales, mejora mucho más la calidad de la hazaña. Pero el tiempo sólo dice una parte de la verdad. Gatlin ya no tiene que probar nada. Es el campeón olímpico y mundial con 23 años. Como competidor es sublime. Pocos atletas disponen de esa capacidad para sacar lo mejor de su talento en el momento decisivo, cuando se juegan los grandes títulos. Powell es el atleta más rápido de la historia, pero le falta por probar que es el mejor. La corona pertenece a Gatlin. En Atenas, venció a Powell en la pista. En Helsinki hizo algo más difícil: le ganó en la imaginación de los aficionados.

La jornada confirmó el cambio de guardia en el atletismo. Se impuso Gatlin (23 años) en los 100 metros y ganó la sueca Carolina Kluft (22 años) en el heptatlón. Al atletismo le convienen atletas como Kluft, cuya capacidad para transmitir alegría es una bendición. En unos tiempos escasos de figuras con carisma, Carolina Kluft es la atleta de todos. No sólo es una competidora magnífica -dos títulos mundiales y uno olímpico-, sino que sus éxitos transmiten una emoción singular. Es simpática, extrovertida, generosa y amable. En Helsinki se encontró por primera vez en una situación complicada. Participó en el heptatlón con el tobillo seriamente lesionado por una caída que se produjo el viernes. La francesa Eunice Barber vio la ocasión de derrotarla y estuvo a punto de lograrlo, pero Kluft reaccionó con una entereza extraordinaria en medio del delirio de la gente. Es figura, tiene ángel y los aficionados la adoran.

Los españoles hicieron un papel discreto en las finales. Sólo Maria Vasco tuvo protagonismo. Fue cuarta en los 20 kilómetros marcha. Ni Mario Pestano, ni Carlota Castrejana funcionaron bien, a la misma hora en que Mayte Martínez sacaba su coraje competitivo. Se clasificó para la final de 800 un año después de la amargura que le produjo su ausencia en los Juegos de Atenas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005