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Crónica:FÚTBOL | La pretemporada

'La Bestia' debuta con calma

Baptista se estrena discretamente en el Madrid reforzando el centro del campo

Las pretemporadas proponen en ocasiones sensaciones olvidadas. Por ejemplo, ver a un equipo de grandes figuras en un entorno familiar, con espectadores de a pie (dicho sea literalmente), casi sin tribunas y bajo una fina lluvia. En Austria, el campo de Irdning proponía algo así como un partido al que asistían centenares de recogepelotas que rodeaban el terreno de juego; otros, más privilegiados, en tribuna, y algunos, sobre los montículos que rodeaban el terreno. Todo muy bucólico para un partido que tenía el estreno de Baptista con el Madrid como principal aliciente y que se quedó en eso, en un aliciente estético en aquel paraje natural, en espera de que La Bestia se desboque.

TRENKWALDER 1 - REAL MADRID 4

ASK Trenkwalder: Hans; Zingler, Nesti, Karafa, Wunderbaldinger; Lederer, Reitprecht, Vranesevic, Balta; Buritis y Grubmüller. También jugaron Tisler, Delder, Serkeroiu y Grujic.

Real Madrid: Casillas; Salgado, Helguera, Pavón, Roberto Carlos; Bekham, Gravesen, Baptista, Zidane; Raúl y Ronaldo. También jugaron en la segunda mitad Diego López, Diogo, Mejía, Arbeloa, Guti, De la Red, Pablo García, Owen, Soldado y Portillo.

Árbitro: MIchael Robitsch (Austria).

Goles: 0-1. M. 36 Raúl. 0-2. M. 38 Ronaldo. 0-3. M. 67 Portillo. 1-3. M. 84, Grujic. 1-4. M. 90 Owen.

Primer partido amistoso del Madrid en Austria y disputado en Irdning ante unos 3.000 espectadores.

Ante los animosos amateurs del ASK Trenkwalder, Baptista extrañó el cambio de equipo y sobre todo extrañó su posición retrasada, allí cerca de Gravesen, demasiado lejos del terreno en el que se movía en el Sevilla y que lo encumbró. Es tal el atasco de competidores para la delantera y sus aledaños que Baptista deberá, quizás, acostumbrarse a esa tarea que no frena su poderío para cabalgar hacia el gol, pero que le obliga a cubrir las espaldas de mucha gente.

Su camino empezó sin pena ni gloria, pero emitió buenas vibraciones. Probablemente, Luxemburgo busca en Baptista un jugador comodín para varios puestos y en eso el brasileño, por sus condiciones fìsicas y técnicas, no le defraudará, aunque en algunos casos pierda brillo en su juego.

Luxemburgo alineó a los titulares en la primera mitad y, como era previsible, en un campo pequeño, dado al amontonamiento y con un rival dispuesto a disfrutar aunque fuera unos minutos, comenzó a acumular ocasiones de gol malgastadas por exceso de preciosismo en ocasiones (caso de Raúl) o aciertos del portero (algo que siempre ocurre en los choques desiguales). Tanto había parado Hans en los mano a mano con Raúl que al final acabó tragándose un centro hueco de Beckham y el delantero lo empujó de cabeza a la red. Ronaldo, fiel a su costumbre, no esperó tanto. A la primera que le colocaron la pelota en su diagonal la envió al hierro de la red. Casi siempre anduvo por allí Zidane, dando taconazos con sentido y poniendo la lengüeta para jugar al primer toque y aprovechar la velocidad de sus compañeros.

Luego, les tocó el turno a los reservas y canteranos. Con el rival (de Tercera División) agotado y Guti haciendo de Zidane, más de lo mismo: más ocasiones malgastadas y más aciertos del portero hasta que Portillo, en acción personal y a trompicones, marcó el tercero. Grucij tuvo el honor de covertir en gol un buen centro de los austriacos, para gozo local, y Owen, en el último segundo, marcó por fin el gol que extrañamente se le negaba. Llegó a tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005