El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha anunciado una ley para restringir las escuchas telefónicas autorizadas por la magistratura, en medio del escándalo desatado por la filtración en la prensa de conversaciones privadas intervenidas a un grupo de empresarios.
Berlusconi intervino en esa polémica, que ha afectado a algunos de los principales banqueros y financieros del país, para anunciar que ha comenzado a preparar un proyecto de ley para restringir "duramente" las intervenciones telefónicas. "La publicación, en medios y periódicos, de intervenciones telefónicas absolutamente privadas, es algo escandaloso", señaló el jefe del Ejecutivo a los periodistas en Porto Rotondo (Cerdeña), donde pasa sus vacaciones.
El primer ministro agregó que presentará el proyecto de ley en el próximo Consejo de Ministros, tras las vacaciones estivales, a fin de "castigar con penas graves la continua violación de la privacidad de las personas", que con la nueva ley podrá ser sancionada con entre cinco y diez años de prisión.
Mafia y terrorismo
En declaraciones que ayer publicó la prensa local, Berlusconi precisó que las escuchas se podrían utilizar sólo en algunos casos concretos, como la lucha contra la Mafia y contra el terrorismo.
En los últimos días, la prensa italiana ha publicado con todo detalle las conversaciones telefónicas intervenidas por la fiscalía de Milán a un grupo de empresarios acusados de haber cometido irregularidades financieras para hacerse con el control de la Banca Antonveneta. El Banco Popolare Italiano (BPI) intenta hacerse con el control de la Banca Antonveneta, en contra de los intereses del holandés ABN Amro.
En el caso se ha visto implicado también el gobernador del Banco de Italia, Antonio Fazio, después de que salieran a la luz sus diálogos con uno de los implicados, el banquero Giampiero Fiorani, hacia el que supuestamente mostraba un trato de favoritismo.
En los diálogos transcritos por la prensa italiana aparecían también pasajes muy personales, como algunos mensajes cortos de texto (SMS) que la esposa de Fiorani le había enviado a éste en tono cariñoso.
"Es una cosa absolutamente inaceptable. Ya no somos un país civilizado, si podemos leer en el periódico lo que una señora escribe a su novio o su marido, como ha ocurrido estos días", agregó el primer ministro Berlusconi, que se mostró "absolutamente indignado" por el caso que ha escandalizado a la opinión pública italiana y que ha minado la credibilidad del sistema financiero del país.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005