El debate sobre el nuevo modelo de financiación se ha centrado hasta ahora en la agencia tributaria, en la bilateralidad del modelo, en la posibilidad de que se generalice y en la negativa del Gobierno central a ceder más impuestos o la capacidad normativa en el de sociedades o en el IVA, tal y como reclama el tripartito catalán. Pero apenas se ha tratado hasta ahora la solidaridad interterritorial, un aspecto que la propuesta del Ejecutivo autónomo deja fuera del texto del Estatuto y pretende negociar después con el conjunto de comunidades.
Un primer borrador de la propuesta catalana describía un mecanismo de solidaridad -basado en las denominadas subvenciones de nivelación que aplican países federales como Alemania y Canadá-, aplicando una fórmula progresiva, en función del exceso de capacidad fiscal de cada comunidad por encima de la media.
Sin embargo, el Gobierno autónomo baraja ahora una fórmula que deja de lado la progresividad en beneficio de la proporcionalidad: se basa en aplicar un porcentaje -del 30%, el 50% o el 80%, en función de si prima más la eficiencia o la equidad del sistema- del exceso de capacidad fiscal por encima de la media estatal. "La cultura de la dependencia no es buena. La solidaridad no puede desincentivar ni a las comunidades aportadoras ni a las receptoras", según un informe elaborado por el departamento de Economía y Finanzas, que garantiza que Cataluña "es y seguirá siendo solidaria".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005