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Más de 8.000 judíos repartidos en 21 asentamientos

La retirada israelí de la franja de Gaza, ocupada desde la guerra de 1967, supondrá, si se ejecuta como planea el primer ministro, Ariel Sharon, el abandono completo de una de las dos partes del territorio que los dirigentes palestinos reclaman para formar su Estado. Para ello, el Gobierno israelí ha organizado una operación que implica a miles de soldados y policías con el fin de evacuar a 8.500 personas, la mitad de ellas menores de edad, que viven en 21 asentamientos de esta franja lindante con el Mediterráneo de 40 kilómetros de largo por 10 de ancho. Viven, malviven, en este erial casi 1,5 millones de palestinos, para los que esta retirada sólo es un pequeño paso que en absoluto colma sus aspiraciones.

A partir del 17 de agosto, según aprobó ayer definitivamente el Ejecutivo israelí, comenzará la evacuación de los colonos, muchos de los cuales han prometido resistencia a la decisión de su Gobierno. Lamentan que quien les condujo a Gaza (Ariel Sharon) les exija ahora la salida del lugar donde han vivido en las tres últimas décadas. En efecto, fue el actual jefe del Gobierno quien con más perseverancia animó a la colonización del paupérrimo territorio limítrofe con Egipto.

En alguna de las colonias (Shirat Hayam, Kfar Yam) viven apenas unas decenas de personas. Media docena de los asentamientos (algunos poblados por comunidades fervientemente religiosas) están aislados y sometidos al acoso permanente de los grupos radicales palestinos, que, no obstante, han asegurado que no atacarán durante la evacuación.

El "plan de desenganche", como lo denomina Sharon, acarrea también un enorme gasto para el Estado israelí, como ya sucedió en 1982 con la evacuación de las colonias de Yamit, en el Sinaí hoy egipcio. Cada una de las 1.700 familias desalojadas recibirá 200.000 dólares, además del coste que acarrearán las demoliciones de las viviendas, sinagogas, escuelas y el tratamiento de los miles de toneladas de escombros. Pero antes el Ejecutivo y las fuerzas de seguridad están lidiando con los extremistas judíos, que organizan manifestaciones en ciudades próximas a la franja y prometen que se adentrarán en los asentamientos de Gush Katif para oponerse con todos sus medios a la evacuación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005