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Koizumi une su suerte a la privatización de la caja postal japonesa

El primer ministro nipón amenaza con adelantar elecciones si se rechaza su plan

El primer ministro de Japón, Junichiro Koizumi, se empeñó en ligar su futuro político a la aprobación de su propuesta de reforma de la caja postal, y el gesto podría jugarle una mala pasada. El Senado vota hoy la polémica privatización de lo que sería el banco más grande del mundo, y anoche las espadas seguían en alto.

El servicio postal tiene unos ahorros superiores a los tres billones de dólares y buena parte del abanico político considera que los fondos están mal administrados, pero la reforma de Koizumi es demasiado radical. Una parte de la oposición la interpreta como una nueva cesión del primer ministro a los intereses de Estados Unidos, que serían los primeros en tener acceso al nuevo banco.

No es la oposición, sin embargo, la que preocupa a Koizumi, sino la rebeldía dentro de las filas de su propio partido, el gobernante Partido Liberal Democrático (PLD). La propuesta fue aprobada el mes pasado por la Dieta (Cámara baja) por apenas cinco votos.

Shizuka Kameni, que encabeza la rebelión, declaró ayer a la televisión Asahi que considera la posibilidad de "crear un nuevo partido" si finalmente se consigue frenar la propuesta del primer ministro y, en respuesta, Koizumi disuelve la Dieta (Cámara baja) y convoca elecciones, como ha amenazado. Lo más paradójico es que el PLD, que gobierna Japón casi ininterrumpidamente desde la II Guerra Mundial, tiene muchas posibilidades de perderlas. La Cámara de consejeros, que es la que vota hoy, no concurre a los comicios, que afectan sólo a la Dieta.

En el servicio postal trabajan un millón de japoneses, tradicionales votantes del PLD, que temen que la privatización les jubile o les deje en el paro. Son muchos más los millones de japoneses que ven con malos ojos la privatización de una entidad que guarda sus ahorros. Según el diario conservador Yomiuri, aunque la privatización del servicio postal es importante, Koizumi tiene temas mucho más candentes en los que volcarse, como la reforma constitucional, el problema de la proliferación nuclear, los soldados japoneses en Irak y la mejora de las relaciones con China.

La votación estaba prevista para el viernes, pero los barones del PLD lograron posponerla hasta hoy para una última negociación con los rebeldes durante el fin de semana. Medios periodísticos señalaron que también favoreció el retraso la conmemoración, el sábado, del 60º aniversario de Hiroshima, en la que participaron tanto Koizumi como los presidentes de las dos Cámaras.

Si Koizumi disuelve la Dieta es muy posible que las elecciones se celebren a mediados de septiembre. En cualquier caso, su empeño en sacar adelante esta ley sin haber buscado antes el necesario consenso le ha debilitado en su partido y le ha hecho perder popularidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005