El señor De Guindos, en nombre de Ana Botella, asegura que la Concejalía de Empleo y Servicios a la Ciudadanía no ha establecido una serie prestaciones relacionadas con la atención a la dependencia porque "hay poca gente que las necesita", por eso, con la oferta municipal habida hasta ahora, un 7,3% de los presupuestos municipales, basta y sobra.
Olvida el coordinador de la concejalía que si éstas y otras demandas a los servicios públicos (cuidado de menores de edad, de mayores y personas dependientes) no se hacen explícitas es porque las familias, ante la escasez de la oferta, hemos optado por estrategias individuales.
Es habitual emplear a trabajadores muy frágiles como son las mujeres en estado de necesidad vital (maltratadas, viudas, separadas con cargas familiares) y los trabajadores extranjeros, mejor sin son irregulares, que resultan más dependientes y baratos.
La presencia de unos 120.000 extranjeros ocupados en el servicio doméstico en Madrid, y otras tantas mujeres nacionales en riesgo de exclusión social, permiten cubrir, por un módico precio, las actividades "reproductivas" y el cuidado de las personas dependientes. Tareas absolutamente imprescindibles para la sociedad del bienestar, que en otras regiones europeas, socialmente más avanzadas, son objeto de políticas públicas de protección a la familia y de las cuales nos mantenemos a mucha distancia tanto en la capital como en la Comunidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005